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miércoles, 8 de febrero de 2012

No más universidades bamba

El congresista Fernando Zeballos ha presentado un proyecto que merece apoyo y que busca cerrar el paso a la creación de nuevas universidades. Estudiar en la universidad pública es libre y gratuito, lo que implica que todos tienen la posibilidad de ingresar y cursar las materias respectivas de la carrera elegida. Es una prestación del Estado considerada universal, aunque se sabe que no concurren a esas aulas todos los jóvenes en edad de estudiar y, entre los que sí lo hacen, no todos finalizan los estudios o los culminan con un título o grado.
Pero si el derecho a la universalidad de la educación pública es un principio consagrado, se le vacía de contenido al favorecer la creación indiscriminada de universidades estatales a partir de proyectos que no toman en cuenta su factibilidad, las rentas que podrían sostenerlas –por lo general arrancadas a otras universidades–, la infraestructura o el personal docente para que el nuevo centro de estudios ofrezca una educación de calidad.
Este principio nos parece tan exigible como el de la enseñanza gratuita, y por desgracia no es considerado en nuestro país, que tiene más de 70 universidades públicas, muchas de las cuales de “universidad” solo tienen el membrete, pues carecen de personal docente adecuado y la educación que allí se imparte no alcanza parámetros mínimos que son perfectamente auditables, puesto que existe un ranking universitario medido de acuerdo con el nivel de excelencia académica que posee cada centro de estudios.
La pregunta, entonces es: ¿para qué crear universidades si la enseñanza que imparten carece de calidad y las convierte en fábricas de títulos sin valor? Los poderes del Estado, que debieran ser los primeros en ejercer un control, hacen lo contrario, y hasta municipios provinciales o distritales compiten en crear más “universidades”. Por eso el proyecto del congresista Zeballos es digno de apoyo, pero sin duda chocará con intereses creados, que son los mismos que se oponen a dotar al país de una ley universitaria acorde con el siglo XXI.
Cuando el TC sostiene que dejar de crear nuevas universidades (públicas y privadas) “atenta contra la libertad de empresa”, la comisión de control de calidad deja de exigir un nivel adecuado o un grupo de congresistas se saca una nueva “universidad” de bajo la manga, queda patente quienes están por que nada cambie. Y no será fácil encontrar apoyos contra esta situación.

Fuente: La República

lunes, 6 de febrero de 2012

Alto a la gangrena académica

Por Mirko Lauer

La propuesta del congresista Vicente Zeballos sobre no más universidades es sumamente positiva, y urgente, si bien ya parece un poco tarde. El paisaje académico está sembrado de universidades y sucursales que no lo son realmente sino en su reconocimiento oficial, buena parte de ellas inútiles como vehículos de una instrucción efectiva y útil.

Pero frenar las universidades bamba no va a ser fácil, pues ellas son el foco de varios sueños poderosos, parte del llamado mito contemporáneo de la educación. Son millones los que desean un título universitario, en cualquier circunstancia, y además el Estado y la empresa lo exigen para acceder a los mejores empleos.

En medio de esos millones están los que desean obtener el título sin mayor esfuerzo, salvo el económico, y hacerlo a partir de una instrucción secundaria deficiente.

Así, ofrecerle una universidad a una provincia, o incluso al distrito que no la tiene, se ha vuelto un recurso político socorrido. El Estado y la Asamblea de Rectores han apañado sin rubor alguno este proceso de añadirle agua al caldo de la educación superior.

Como en tantos ámbitos, en esto hay excepciones clasistas. Los títulos de las universidades más pobres no valen en el mercado laboral el papel sobre el que han sido impresos. Las empresas sobre todo discriminan, lo cual hace que haya en la universidad bamba un elemento de estafa a los jóvenes que pasan por ella.

Además de la estafa al alumno hay el perjuicio a la sociedad, cuya necesidad de contar con una educación superior en serio (i.e. a la altura de las expectativas personales y productivas) es grande, y se ve frustrada.

No solo hay que frenar la fábrica de universidades que no lo son realmente, sino que además hay que empezar a revisar en serio a muchas de las que ya existen. Llama la atención que el alumnado de muchas de estas universidades no proteste por el bajo nivel educativo.

Volviendo a los mitos de la educación, ¿qué es una universidad en el territorio? ¿Un derecho? ¿Un capricho? ¿Un apoyo a una identidad deficitaria? Antes que nada debería ser un instrumento del desarrollo. El personal de los jóvenes, y el colectivo de la comunidad.

La universidad como martingala política irresponsable o como negocio particular no cumple ese cometido. Las fundaciones de universidades le soban el lomo a la población, en especial la más simple, pero en pocos años demuestran ser antesalas de la frustración.

La propuesta del congresista Zeballos debe ser atendida, y entendida como una indispensable tregua en el proceso de construir una educación superior parte de la cual no siga defraudando a las mayorías. No es una propuesta fácil. Saludamos su valentía.

Fuente: La República

domingo, 29 de enero de 2012

“La Universidad Peruana vive un cambio para la mejora de su calidad”

Por: Milber Ureña Peralta.
Director (e) de Evaluación y Acreditación - CONEAU

Es un hecho que la acreditación ha llegado para quedarse en el Perú como el instrumento de mejora continua que la universidad necesitaba. Esta apreciación se sustenta en la opinión de observadores nacionales e internacionales , públicos y privados , así como en el análisis de las cifras que como resultados ha tenido este proceso en su implementación desde hace tres años.
En primer lugar, una cifra que demuestra el avance del proceso de acreditación, es que más del 50% de las 470 carreras universitarias que han oficializado su proceso de autoevaluación son de acreditación voluntaria ; lo que implica un compromiso por evaluar sus procesos académicos y de gestión y un afán de mejora continua más allá de la obligatoriedad. Otros datos interesantes señalan que más del 75% de universidades institucionalizadas que cuentan con carreras de Educación se encuentran en procesos de autoevaluación para la acreditación utilizando el Modelo de Calidad del CONEAU, asimismo contamos con que el 90% de las 77 universidades institucionalizadas han inscrito sus comités internos de calidad.

Es también significativo y motivador el saber que el 53% de los asistentes al “1er. Encuentro de la Calidad de la Universidad Peruana” consideraron que la labor realizada por el CONEAU fue buena y un 31% muy buena. Se espera que este 2012 se presente ante la sociedad la primera carrera acreditada, lo que será el punto de partida para un mayor acercamiento entre la sociedad, la universidad y los grupos de interés.

Hay un camino trazado por la evolución de la acreditación que conducirá a la mejora de la calidad de los procesos de la universidad peruana, constituido por etapas definidas por modelos y estándares de calidad (Ver gráfico). Se inicia con una etapa [A] donde se demanda la sistematización de los procesos (ordenemos la casa para ser mejores), le sigue otra [B] donde prioritariamente se evaluará la eficacia de los mismos (fortalezcamos nuestra actitud y aptitud para lograr metas cada vez más ambiciosas), la tercera [C] donde se evaluará la eficiencia (logremos mejorar a costos menores) y, en adelante, la etapa [D] donde se evaluará la efectividad (eficacia + eficiencia) que conducirá al modelado de los procesos y su optimización, para que la formación de un profesional, la investigación, la extensión y la proyección social, garanticen el satisfacer a un futuro cada vez más exigente.

Descargar documento completo PDF
http://coneau.gob.pe/files/dea/La_Universidad_Peruana_vive_un_cambio_para_la_mejora_de_su_calidad.pdf

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿Revolución sin nuevas prioridades?

Zenón Depaz Toledo

Opinión

El nuevo gobierno ha anunciado que compromete para el presupuesto del sector Educación del próximo año S/. 15.252 millones, monto que es superior en 15,6% al asignado para este año (S/. 13.186 millones). Se trata de una decisión que habla a favor del compromiso asumido para mejorar la Educación.
El 85% de ese monto se destina a la Educación Básica (inicial, primaria y secundaria). El 15% restante irá para la Educación Superior y técnico productiva (universidades, institutos pedagógicos y tecnológicos, CEOs).
La mayor asignación presupuestal (38,9% del total) corresponde al nivel educativo de la Primaria, a la que se destina S/. 4.251 millones. Luego (con 25,9%), se ubica la Secundaria, que recibirá S/. 2.833 millones. En tercer lugar (20%), está la Educación Inicial, que tendrá a su disposición S/. 2.195 millones. La Educación Superior en su conjunto, recibirá S/. 1.640 millones (el 15,2% del total).
Aumentan, por tanto, los montos disponibles para cada nivel educativo, pero no hay variación en las prioridades, lo cual se manifiesta en el porcentaje asignado, poniendo en evidencia que la Educación Superior es, de lejos, digamos, la de menor prioridad.
Por otro lado, es de notar que la mayor parte del monto asignado a la Educación Superior corresponde a las universidades (o más exactamente al nivel de pregrado), que reciben el 14,9% del total asignado a la Educación, mientras los institutos pedagógicos recibirán un 0,2% y los institutos tecnológicos apenas un 0,1%. Es decir, también en este nivel educativo varían los montos pero no las prioridades, y se acentúan las tendencias ya existentes.
¿Qué significa el hecho de que no varían las prioridades en el ámbito educativo, ni siquiera en porcentajes simbólicos? Una posible lectura de ello es que no hay nuevas definiciones en política educativa; que se mantienen las tradicionales. Otra lectura posible, aunque más preocupante, es que el estado peruano aún no tiene, en los hechos, definiciones propias en política educativa, puesto que las prioridades que deja ver esta asignación presupuestal son las mismas que desde hace tiempo se impusieron por “recomendación” del Banco mundial.
Cabe notar, en este punto, que los países que hicieron de la Educación un factor efectivo de desarrollo (como los del sudeste asiático o los nórdicos) no siguieron las recomendaciones del Banco mundial; establecieron, con autonomía, sus propias prioridades. ¿Tenemos definiciones al respecto?... continuaremos comentando este tema crucial.

Fuente: La Primera

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cerrar universidades peruanas

Por Engels Ortiz Samanamud

Recientemente el presidente del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), Gonzalo García Núñez, denunció la proliferación en los últimos años de universidades que ya superan el centenar y que ofertan una pésima formación a los estudiantes de derecho en todo el país.
“Hay que empezar con un problema sustancial que debe enfrentar este gobierno y los próximos: la explosión de títulos, maestrías y supuestos doctorados que dan en este momento más de 600 filiales universitarias, y que devalúan la formación”, manifestó.
De otro lado, tenemos la noticia del Ranking Iberoamericano de Instituciones de Educación Superior (SIR 2011), que nos muestra un perfil detallado basado en cuatro indicadores: producción científica, ratio de colaboración internacional, calidad científica promedio de cada institución y proporción de artículos publicados en revistas de prestigio. Este ranking está encabezado por la Universidad de Sao Paulo del Brasil, seguido por la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Estadual de Campinas (Brasil).
Por parte de Perú, destacan la UNMSM y la PUCP, y en otros rankings como del Laboratorio de Cibermetría que se dedica al análisis cuantitativo de Internet y los contenidos de la Red, sobre todo, relacionado al conocimiento científico, aparte de aparecer las dos universidades antes mencionadas, figuran la Universidad Cayetano Heredia, Agraria de la Molina y la UNI.
Con lo que se puede colegir que sólo 5 universidades peruanas concentran la mayor producción científica y tecnológica, otras 40 tienen una relativa contribución en C y T, y cerca de 50 no tiene ningun aporte.
A fines del 2009, el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior del Ecuador (Conea), recomendó la eliminación de 26 de sus universidades, la supresión gradual de sus extensiones universitarias (filiales) y la suspensión de los posgrados de las universidades que presentaron deficiencias en la evaluación, todo ello, tras un informe técnico sobre el nivel de desempeño institucional.
En nuestro país se tiene el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), que podría tomar en consideración los rankings internacionales, y luego de una evaluación de cada universidad recomendar su cierre temporal o definitivo.

lunes, 25 de julio de 2011

La gran crisis de San Marcos

Por: Manuel Burga

La crisis universitaria en el Perú (1935), el viejo libro de Carlos Rospigliosi Vigil, importante profesor principal de la Facultad de Ciencias y presidente del Consejo de Administración que gestionó a San Marcos clausurado, es un extenso y polémico alegato contra los excesos de la reforma universitaria de 1931, que terminó en esta famosa clausura, la primera gran crisis de San Marcos republicano.

Lo divide en tres partes: 1) una historia de San Marcos, más apologética que objetiva; 2) la labor que cumplió durante la clausura; y 3) su propuesta de una universidad futura, reabierta. En la primera muestra cómo se inicia la reforma universitaria en 1919, mencionando la visita del argentino Palacios, que coincide con la abrupta llegada de Leguía al gobierno y su diálogo con los estudiantes de San Marcos, quienes lo aclamaron como “maestro de la juventud”, sellando así una primera alianza contra el civilismo. Leguía aprobó los primeros decretos de la reforma, la apoyó hasta el 24, cuando Manuel Vicente Villarán deja el rectorado y parte al exilio.

Leguía consideró, luego, que la cancha ya estaba limpia y comenzó a incomodarse con sus exigentes socios estudiantiles. Por eso aprobó más tarde el Estatuto de San Marcos de 1928 que canceló el cogobierno y también las demás conquistas estudiantiles. Los sanmarquinos inician su lucha contra Leguía y aplauden el golpe de Sánchez Cerro. La nueva alianza, esta vez contra civilistas y Leguía, condujo al Estatuto Provisorio de San Marcos (1931), que repone las conquistas estudiantiles, hace incluso más concesiones y crea la condiciones legales para la elección de José Antonio Encinas al rectorado, que venía de fuera de la institución.

Encinas duró 14 meses en el rectorado, tiempo durante el cual los estudiantes asumen el control total de la universidad, censurando a docentes titulares y apoyándose en los contratados. Lo que de nuevo condujo al decreto de clausura del 8 de mayo de 1932, al cese de sus autoridades, clases e inicio de las actividades del Consejo de Administración. Los dirigentes estudiantiles, en su afán de controlar la universidad, habían promovido la intervención de Leguía, primero, y luego la de Sánchez Cerro. De esta manera, sostiene, habían cancelado la autonomía universitaria.

La reforma era una propuesta de transformación profunda y para eso, por ejemplo, se crearon el Colegio Universitario, la Escuela de Altos Estudios, 19 institutos de investigación y un departamento de proyección social para llevar la universidad a la sociedad. Los cambios institucionales fueron abiertamente apoyados por Encinas y jóvenes y brillantes docentes como Raúl Porras, Julio C. Tello o Jorge Guillermo Leguía, que soñaban con una universidad de calidad, pero que no se preocuparon por el proyecto político que colisionaba con el Estado.

En la segunda parte el autor describe su gestión, eficiente según él, como administrador. Pero más me interesa la tercera, cuando él reflexiona sobre lo que debe ser la universidad del futuro, donde hace reflexiones y recomendaciones que tienen una inusitada actualidad. Nos recomienda crear una universidad nacional, autónoma (dentro de la ley y responsabilidad), cultural (más que científica y profesional, que comprenda al país), investigadora, con decanos que se turnen en el rectorado y con estudiantes y docentes que ingresen a la universidad a través de estrictos concursos públicos.

Lo central es la autonomía y una universidad para la nación. ¿Por qué nadie escuchó sus recomendaciones? ¿Qué hubiera sucedido si sus recomendaciones se tomaban en cuenta? Todo el siglo XX no fue un buen escenario para sus propuestas, pero ahora, cuando ya nos encontramos en el siglo XXI, con una anacrónica ley universitaria y una desgastada reforma, su testimonio adquiere una preocupante actualidad.

Fuente: La República

martes, 10 de mayo de 2011

Sin taparme la nariz

Por: Julio Luque Ingeniero

Escribo porque me rebela el desprecio que muestran hacia el 55% de peruanos quienes afirman que el 5 de junio tenemos que elegir entre el cáncer y el sida o que tenemos que taparnos la nariz al momento de votar. Yo voté por Keiko Fujimori en primera vuelta y, claro, volveré a hacerlo en la segunda. Ni Keiko es el cáncer ni Humala el sida y, por supuesto, ninguno de los dos apesta, salvo para aquellos que se han pasado la vida dándonos lecciones de democracia, pero que solo atinan a insultar cuando el resultado electoral no les agrada.

Tengo la convicción de que en los próximos cinco años se definirá si el Perú elige el camino del desarrollo y de la modernidad o si volveremos a ser el país mediocre que siempre hemos sido. Los altos precios de nuestras materias primas, la envidiable salud de nuestras finanzas públicas, el grado de inversión obtenido gracias a 20 años de un manejo prudente de nuestra economía, los tratados de libre comercio con los principales mercados del mundo y el entusiasmo de empresarios peruanos y extranjeros por seguir invirtiendo en el país, garantizan al próximo gobierno una plataforma inmejorable para enrumbar el país hacia la prosperidad, hacia la eliminación de la vergonzante pobreza en la cual se encuentran aún demasiados compatriotas.

Aprovechar esta oportunidad histórica pasa por entender que solo la inversión privada es capaz de generar riqueza en un país (y en el Perú necesitamos, con desesperación, generar más riqueza). Lamentablemente a todos nos han convencido desde chicos de que somos un país muy rico, a todos nos enseñaron en el colegio aquella frase, falsamente atribuida a Raimondi, que dice que somos un mendigo sentado sobre un banco de oro. Es una gran mentira. Sumando todas las exportaciones de recursos naturales, es decir, minería, harina de pescado e hidrocarburos, no llegamos a US$900 per cápita. Ecuador, solo con petróleo, hace US$1.100 per cápita. Chile y Venezuela, con cobre y petróleo respectivamente, llegan a US$2.300 per cápita. Somos pobres. La riqueza no nos la puso nadie, la tenemos que generar nosotros.

Además de pobres, somos un país chico, no somos económicamente relevantes. Ninguna corporación global se va a cortar las venas por no tener presencia en el Perú. Necesitamos invitarlos, seducirlos, convencerlos de que somos un excelente país para hacer negocios. No solo a los extranjeros, claro, también tenemos que animar a los empresarios peruanos para que sigan arriesgando, invirtiendo y creando empleos.

El plan de gobierno de Fuerza 2011 contempla todo tipo de medidas y planes para promover, atraer, incentivar y facilitar inversiones, nacionales y extranjeras, de grandes, medianos y pequeños empresarios. Keiko habla de productividad, de competitividad, de reducir costos logísticos, de facilitar el pago de impuestos, de ampliar la capacidad de puertos y aeropuertos, de promover la asociación de pymes, de organizarlas en ‘clusters’.

En la otra orilla, el plan de Gana Perú tiene una larga lista de limitaciones, impedimentos y barreras a la inversión privada. Independientemente de la metamorfosis que está ocurriendo con su plan de gobierno, Humala sigue hablando de sectores estratégicos que deben estar en manos del Estado, de nacionalizaciones, que ya entendí que no son estatizaciones pero que aún no logro descifrar qué significan, de más impuestos, de nuevos impuestos, de renegociar contratos, de cambiar el modelo económico. El resultado en un eventual gobierno nacionalista es previsible: significativo descenso de la inversión privada y, en consecuencia, en la creación de empleos, en la recaudación de impuestos y en la generación de riqueza.

Estamos ante dos opciones muy distintas, ambas respetables. Una mira al pasado, sigue creyendo que somos un mendigo sentado en un banco de oro, ve a la inversión privada como un mal necesario que hay que limitar, controlar, vigilar para que no se exceda. La otra mira al futuro, es consciente de la imperiosa necesidad de generar más riqueza, invita a la inversión sin distinguir nacionalidades, apuesta por un país competitivo y exitoso.

Por eso voté y volveré a votar por Keiko. Sin taparme la nariz.

Sábado 7 de Mayo del 2011
El Comercio - Perú

miércoles, 27 de abril de 2011

La herencia de Fujimori en la universidad

Por Zenón Depaz Toledo

El domingo pasado, se emitió un reportaje televisivo donde estudiantes universitarios, consultados sobre cuestiones tan elementales como cuál fue el año en que se declaró la independencia del Perú; o qué significan, o al menos a qué se refieren, las siglas ONU, ONPE u ONG; se mostraban incapaces de responder.

Lo mismo ocurrió al serles mostrado un retrato del Presidente Valentín Paniagua y pedirles que reconocieran el personaje, o ante la pregunta de qué ocurrió un 5 de abril del año 1992, no obstante que la reportera se afanaba en darles otras señales que los aproximaran a las respuestas. La ignorancia mostrada por esos estudiantes en cuanto al último de los temas mencionados, constituye toda una paradoja, pues fue precisamente lo ocurrido en esa fecha lo que ha hecho posible que ahora tengamos universitarios como aquellos, con un alarmante nivel de analfabetismo funcional.

Pudimos advertir de dónde provenían aquellos estudiantes, pues el reportaje se efectuó en la puerta de sus respectivas universidades: César Vallejo, San Ignacio de Loyola y San Martín de Porres. Todas ellas funcionan bajo el D. L. 882, creado por el régimen Fujimorista el año 1996. Dicha norma abrió la posibilidad de que hubiese universidades con explícitos fines de lucro. En un país que carecía -y, en rigor, aún carece- de instituciones reguladoras que den garantía de estándares mínimos de calidad en la oferta de Educación Superior, ello condujo a lo que ahora caracteriza a la mayor parte de instituciones universitarias del tipo 882: condujo a la estafa educativa, cuyos costos ya está pagando el país y lo seguirá haciendo por largos años, aún cuando se tomen medidas para frenar y corregir aquello.

Gobernadas, efectivamente, por la búsqueda del lucro al más breve plazo, la mayor parte de universidades de ese tipo se hallan en una fase de acumulación salvaje de capital, haciendo destrozos con la calidad académica: ninguna exigencia académica para el acceso, tal como lo muestra ese reportaje; baja o ninguna exigencia en cuanto a evaluación del aprendizaje (no sea que los clientes migren a otra “universidad” del mismo tipo,.. total las hay por decenas); baja o ninguna exigencia en cuanto a la enseñanza (para eso están los programas denominados “a distancia”); comercialización de los grados y títulos, con mecanismos que el propio régimen Fujimorista legalizó; etc. He ahí la herencia Fujimorista en la universidad. Fujimori estableció el bachillerato automático, sin exigencia de tesis. Ahora el grado de Bachiller no tiene ningún valor, salvo uno negativo, pues siendo condición para el acceso al postgrado, viene impactando negativamente en la calidad de este nivel académico, a lo cual se suman postgrados ofertados masivamente y en condiciones deleznables por universidades del tipo antes mencionados.

Mientras ese tipo de universidades eran promovidas, Fujimori intervenía militarmente las principales universidades públicas. Entretanto la inefable Keiko y sus hermanos, se iban del país a estudiar en universidades norteamericanas, con dinero mal habido. Estamos, pues, notificados en relación a cuánta importancia concede el Fujimorismo a la Universidad Peruana, institución sin cuyo concurso difícilmente podemos hablar en serio del desarrollo nacional.


Fuente: La Primera

sábado, 19 de marzo de 2011

Los cinco primeros

Manuel Burga

Parece indudable que cinco candidatos conforman el grupo de los considerados grandes. Los seis restantes, los pequeños, constituyen un grupo heterogéneo, de donde aparentemente no saldrán sorpresas, ni el temido outsider. Sin embargo, estos seis son eficaces distractores, que efectivamente, con sus desplantes, sueños y radicalismos, perturban al electorado si quisiera escuchar un poco más las voces de los grandes.

Eso quisiera hacer esta vez, ingresar –desde mi experiencia personal– a ciertos detalles de los cinco primeros, para conocerlos mejor. No causa sorpresa que Alejandro Toledo siga encabezando las encuestas, aunque con una ligera tendencia a la baja. Su gobierno, sin lugar a dudas, redefinió nuestra estructura económica primaria exportadora con la promoción de los famosos TLC y así nos dejó. Llamó la atención su capacidad de rodearse de ministros y funcionarios de calidad y terminó con una cierta imagen de mandatario, pero no con una buena imagen personal.

Keiko Fujimori es un desafío a la política, la democracia y el sentido común. Es un símbolo del autoritarismo de los 90 y sin embargo aparece montada en un proceso democrático prometiendo más democracia, sin importarle que su padre haya sido juzgado, sentenciado y puesto en prisión como su socio Montesinos. Es comprensible la gratitud popular, la identificación con el Chino, pero es difícil entender el alto porcentaje de respaldo a su candidatura. ¿Dónde quedó la indignación ante la megacorrupción fujimorista comprobada?

Luis Castañeda a medida que más habla más cae en las encuestas. ¿Quiere hacer del Perú lo que hizo de Lima? Donde hay obras aún sin terminar, que en general no han creado una mejor calidad de vida urbana. Casi ya no recordamos la construcción del intercambio vial Venezuela sobre Universitaria, pero los que estuvimos cerca podemos decir que se trata de un proyecto de 1995, que fue asumido sin reactualizarlo, utilizando más la prepotencia que la seriedad tecnocrática. Resultado: una obra inconclusa a la que le falta una oreja vehicular para que funcione a plenitud, la que hubiera hurtado un 8% del campus de San Marcos. ¿Esto quiere hacer con el país?

El 2006, cuando la Alianza Estratégica de Universidades organizó el debate presidencial después de la primera vuelta, recuerdo que Ollanta Humala llegó tarde al Museo de Pueblo Libre y al entrar casi me increpó por haber declarado, en una entrevista, que todo nacionalismo es inclusivo y no excluyente, como el que él pregonaba. El comandante evidentemente ha cambiado, han menguado sus arrebatos y chavismo, ahora parece más un nacionalista impaciente que un rebelde temerario, lo que explicaría que en los próximos días ocupe el tercer lugar y por qué no el segundo.

Conocí a PPK cuando fui rector de San Marcos y descubrí que era hijo de Maxime Kuczyn-ski-Godard, el médico salubrista de San Fernando, cuyos libros y ensayos muchos hemos leído desde la historia y la antropología. Para mi sorpresa consideraba a San Marcos como una universidad verdadera, por su complejidad y población estudiantil, y no una farsa, como varias universidades negocio que habían tomado nombres pomposos para aparecer mejor, me indicaba. No me sorprende su aprecio por la educación, la investigación y el desarrollo nacional. ¿Podrá ser el outsider en las próximas semanas?

Todos hablan de un Estado que brinde educación, salud y seguridad. También de buenos salarios, caminos rurales, integración y hasta de una reforma del Estado. Pero lo que más sorprende es que hablan de transitar del modelo primario exportador a un modelo industrial. Si esto es verdad, bienvenido sea el debate después de la segunda vuelta, en que los peruanos evaluarán la calidad de las propuestas. No para elegir el mal menor, sino al que enarbole las propuestas más verosímiles.

Nota: Un inadvertido error que se produjo el día de ayer atribuyó la columna Buen romance a Manuel Burga. Dejamos constancia que su autor es Carlos Reyna.

Fuente: La República

martes, 22 de febrero de 2011

El valor de la educación universitaria pública y gratuita

La Plata, 18 de febrero (Télam,por Gabriel M. Bilmes*).-Si alguna duda cabía, un nuevo motivo confirma lo acertado de haber defendido la educación universitaria pública y gratuita en la Argentina, contra los intentos de privatización y arancelamiento que ensombrecieron la vida universitaria en nuestro país en distintos períodos y especialmente entre 1976 y 1983 y en la década del 90.
En un reciente artículo de la prestigiosa revista científica de circulación internacional Nature (diciembre del 2010, volumen 468, página 1003) Gregory Petsko, profesor de bioquímica de la Universidad de Brandeis, Walthman, EEUU, alertaba sobre un fenómeno que recorre los centros de educación superior del mundo: el corte de presupuestos y la desaparición de programas y carreras humanísticas y artísticas, perseguidas por el espectro del mercado.
El fenómeno se está haciendo sentir cada vez con mayor fuerza en los EEUU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Inglaterra, Francia y otros países de la Comunidad Europea, que están reduciendo drásticamente sus sistemas educativos universitarios.
En Inglaterra, por ejemplo, ya se prevé que en los próximos cuatro años habrá una reducción del 40% del presupuesto para la educación pública superior.
Las razones de tales decisiones son sencillas: en esos países las carreras humanísticas y artísticas son económicamente deficitarias, no son rentables y no son las que masivamente eligen “los consumidores”, es decir, los estudiantes.
Sobre la base de la idea de que las fuerzas del mercado deben controlar la dirección de la educación para que ésta impacte en la economía, la formación superior se ha transformado en un negocio. Por tanto, todo lo que no contribuya a este negocio es reducido o eliminado.
Este enfoque se ha reforzado por el hecho de que la administración de una gran cantidad de instituciones universitarias está en manos de burócratas reclutados del mundo de las finanzas y los negocios a los que Petsko llama en su artículo “cuenta porotos”.
Petsko, que proviene de las ciencias duras, reclama la defensa y reivindica la necesidad de las carreras humanísticas y artísticas. No solo porque forman parte del conocimiento universal e imprescindible para una persona culta, en el sentido más democrático de esta palabra (alguien que tiene conocimientos que le permiten tomar mejores decisiones para su vida y la de la comunidad), sino también por su rol crucial en la formación de un individuo.
Poniendo como ejemplo su propia experiencia, este investigador reconoce que aprendió a pensar críticamente, a analizar en profundidad y a escribir con claridad gracias a los cursos humanísticos, no a los científicos, que tomó en su Universidad.
Más aún, las carreras humanísticas y artísticas ampliaron los horizontes de su formación, enriquecieron sus contactos y lo ayudaron a comunicarse mejor. Todas éstas, aptitudes imprescindibles para su trabajo como científico en el campo de la bioquímica.
Imaginemos, entonces, por un momento qué hubiera pasado si las presiones políticas de los que todavía hoy aspiran en nuestro país a una educación universitaria no gratuita hubieran triunfado.
Así como desaparecieron ramales enteros de ferrocarriles, hubieran desaparecido carreras enteras e incluso universidades. Aún más, a diferencia de lo que ocurre en los países arriba mencionados, aquí ni siquiera hubieran sobrevivido las ciencias duras que, como lo demuestra la estructura de las universidades privadas argentinas, en ellas no tienen lugar porque no son rentables, requieren mucha inversión y tienen comparativamente a otras carreras, pocos alumnos.
Por otro lado, en países donde la educación universitaria es privada o está arancelada, sobre todo de América Latina, mucha gente, instituciones y organizaciones políticas y sociales, expresan su admiración y reconocimiento a la posibilidad de acceder gratuitamente a los estudios superiores con la calidad y el nivel que las universidades argentinas tienen.
Esta situación que nuestro país comparte con muy pocos otros en el mundo, no deja de ser, sin duda, un sano motivo de orgullo para nosotros y, por qué no, un modelo a imitar para otras sociedades.
Para quienes pensamos que la educación es un derecho y no un negocio. Que el acceso a la Universidad debe ser gratuito, porque, además de garantizar este derecho, un país con equidad social, mayor distribución del ingreso y mayor crecimiento para todos requiere cada vez más profesionales comprometidos que puedan llevar adelante estas políticas, el artículo de la revista Nature es un alerta más de lo que puede ocurrir si los sectores de poder reaccionarios y conservadores, lograran torcer el rumbo que la Argentina ha emprendido en los últimos años. Algo, como reclama Petsko, para pensar y no quedarse callado.
*Dr. en Física, Investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, Profesor de la Universidad Nacional de La Plata (Télam).-

Fuente: http://www.elcomercial.com.ar/

jueves, 3 de febrero de 2011

Zenón de Paz: otra agresión contra la universidad pública

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), primera universidad pública del Perú y la más antigua de toda la cuenca del Pacífico (capital simbólico que llenaría de orgullo a cualquier país), universidad donde se formó nuestro único Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, ha sido humillada y mutilada por iniciativa del propio presidente Alan García, para dar curso a la demagogia electorera de crear a diestra y siniestra remedos de universidades, como si de losas deportivas se tratase.

No sólo es una nueva agresión a la universidad pública, en la figura de la más emblemática de entre ellas. Es también una estafa a los supuestos beneficiarios de esa insensata decisión. Al crearse la Universidad Tecnológica de San Juan de Lurigancho, “sobre la base de la sede de la UNMSM”, ubicada en ese distrito, los jóvenes que hasta hoy podían estudiar allí en una de las más prestigiosas universidades del país (cuya presencia en San Juan debía afirmarse, ampliándose a otros distritos de Lima Metropolitana), ahora tendrán que resignarse a cursar estudios en una “universidad” de medio pelo, apresuradamente creada para dar empleo allí, como burócratas y “docentes”, a los militantes del partido de García, que no se caracterizan precisamente por su brillantez intelectual.

Se trata de una pésima señal en cuanto al diseño estatal del ámbito universitario público, puesto que la sede de la UNMSM en San Juan de Lurigancho fue creada justamente para atender la demanda de cobertura universitaria en poblaciones carentes de ella, en una lógica diferente a la irresponsable creación de más universidades públicas. La más importante universidad pública ampliaba hacia allí su presencia, emitiendo una saludable señal de tratamiento racional de aquella demanda. Lo que correspondía al gobierno central, de tener una política de Estado para el ámbito universitario (cosa que brilla por su ausencia), era fortalecer esa sede, dotándola de mayor presupuesto para que ampliase las carreras y servicios allí ofrecidos. Lo mismo debía ocurrir en otras regiones del país, dado que en todas ellas ya existen universidades públicas. Nada de eso se ha hecho. Al contrario, universidades públicas antiguas y prestigiosas, como la de Trujillo o la de Huamanga, han sido igualmente mutiladas (tomándoles también sedes en funcionamiento en otras provincias) para dar curso a la demagogia de crear más simulacros de universidad en cada provincia o distrito que aporte algún caudal electoral.

Es una pena. El Estado, que debería fortalecer sus universidades emblemáticas, para asegurar la calidad académica en circunstancias en que cunde la estafa educativa, contribuye a esa estafa con la creación de remedos de universidad, puesto que la Educación en su más alto nivel no se puede improvisar.

miércoles, 26 de enero de 2011

Educación por los suelos

El fotógrafo Gary preocupado por las “clases de universidad” que existen actualmente.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por sus tallarines al pesto con harto queso ralladito y su bistec a la inglesa encima. “María, me alegro que los candidatos estén poniendo énfasis en la educación. Una de las desgracias de este país es que ningún gobierno se comprometió, verdaderamente, con la formación de la niñez y juventud. Las universidades hasta el primer gobierno de Alan García eran las tradicionales particulares como la de Lima, Católica, Pacífico, Ricardo Palma, San Martín y Garcilaso. Las nacionales San Marcos, UNI, Agraria, la del Callao y Villarreal. Y parabas de contar.
Pero llegó el “Chino” Fujimori y con oscuros socios empezaron a crear universidades que, francamente, dan pena. Consiguieron local en un terreno baldío y le pusieron un letrerito de “aquí se construirá el campus de la Universidad Plumas Peruanas” y listo. Sacaban un aviso en el periódico y en cualquier edificio empezaban las matrículas y las clases. Los exámenes eran una mera formalidad, todos ingresaban, hasta jóvenes con lamentables problemas mentales hasta de esquizofrenia. Me da pena decirlo, pero en esa universidad reciben a cualquier alumno o entregan ¡títulos a distancia! Y lo peor, ¡¡enseñan medicina!! ¿Qué clase de médicos pueden salir de esos centros que son negocios de piratas de la educación?
Aquí, lamentablemente, muchos congresistas del partido aprista se han visto coludidos y han dado “luz verde” a estos pseudos centros de estudios, a cambio de pasajes a Europa con todo pagado para los otorongos, sus esposas o sus amantes. También la universidad nacional está en crisis. Los profesores pretenden ganar como los magistrados del Poder Judicial, pero la enseñanza en esas universidades está por los suelos. Cunde la politiquería y los profesores promovidos son los que pertenecen al grupo del rector o a los radicales de izquierda.
Son pocos los grandes maestros de San Marcos que permanecen en el claustro, se fueron hartos de tanta politiquería. No creo que homologándoles el sueldo con el Poder Judicial se solucione el problema de la universidad nacional. No se investiga, solo sirve para otorgar títulos y dar trabajo a profesores mediocres. Ni qué decir de la educación escolar. El Sutep, durante décadas, solo sirvió para chantajear a los sucesivos gobiernos, sean militares o democráticos con huelgas de meses. Los únicos perjudicados eran los alumnos. La educación en el colegio nacional está por los suelos, y todavía algunos docentes se quejan de las evaluaciones promovidas por el ministro Chang, en sus épocas en Educación.
Creo que fue lo mejor del gobierno de Alan García. ¿Qué clase de maestros tenemos? Que Toledo especifique, 20% del presupuesto destinado a la Educación, pero a la buena, a los maestros calificados, a las universidades que producen e investigan”. Pucha, mi amigo tiene razón. No es justo que no solo en los colegios particulares caros se imparta buena educación. Está bien que el gobierno modernice las grandes unidades escolares, pero lo fundamental está en las aulas, en los maestros, ese es el problema. Me voy preocupada. Cuídense.

Fuente: El Trome

jueves, 2 de diciembre de 2010

Elecciones y propuestas educativas

Por Luis Jaime Cisneros

Me sigue preocupando el tema de los estudios superiores. El de las grandes escuelas. El de las universidades. Sobre todo, ahora que leo avisos universitarios que parecen competir con los de Plaza Vea o Saga Falabella. Por eso espero con cierta impaciencia leer qué dicen sobre los varios aspectos de nuestra política educativa los ya varios candidatos que aspiran a ser presidentes. Qué piensan hacer desde el punto de vista pedagógico, no desde el puramente administrativo.

Una buena experiencia nos depara la lectura de la prensa internacional, los servicios noticiosos que la TV nos ofrece. Se intenta perfeccionar la conquista del espacio. Diariamente se intentan quiméricos y audaces avances de conquista tecnológica. Se diría que por colocar en órbita aparatos gigantescos hemos llegado a prefigurar la imagen de un hombre desorbitado. También la prensa nos informa diariamente cómo todavía existen enormes cinturones de miseria que anuncian, en todas las lenguas, que la realidad histórica y social es problemática en los cinco continentes.

Una primera pregunta se impone. ¿En qué medida noticias como estas pueden interesar a los responsables de una política pedagógica? En razón de que toda la tarea pedagógica, en sus distintos niveles, se ocupa de la formación del hombre. Y si nos circunscribimos a solo la universidad, bastará con tener presente que el estudio universitario es “estudio que las respuestas que el hombre da o intenta dar a los problemas que la naturaleza le plantea, inclusive, desde luego, desde su propia humana naturaleza”.

El conjunto de esas respuestas constituye lo que llamamos ‘la cultura’. Pero no es que la universidad ofrezca la respuesta al angustioso problema. La respuesta la vamos hallando, con solo darnos cuenta y encararla, estudiantes y profesores. La universidad nos entrena para advertir la situación y proporciona los recursos, las técnicas por asumir el reto. El ánimo, la voluntad, el entusiasmo y el deseo renovador debemos haberlo despertado y tonificarlo con el estímulo dominante de investigadores y profesores. Lo que toca a la universidad hoy es estimular e intensificar el sentido comunitario. Es sencillamente penoso escuchar confesar a los muchachos que buscan una determinada profesión “para moverse en la vida”, que es como alcanzarla para salvarse de la miseria personal. ¿Hay alguien consciente de que estudia una determinada profesión porque eso conviene a la comunidad, porque eso importa al país, porque con ello sirve de mejor modo a la armonía general de todos los peruanos? Si lo negamos, estamos confesando una comunidad sino a los efectos de los tratados, ajenos a nuestra conciencia cívica. ¿De qué función política de la universidad hablamos, entonces? Eso explica que muchos tengan a la universidad por un privilegio. Pero la universidad no es un privilegio.

Si buscamos un país mejor, debemos esperar que la escuela secundaria nos haya despertado conocimientos que constituyan la raíz de una auténtica preocupación peruana. No esperamos que la secundaria nos proporcione soluciones técnicas al respecto. Nos gustaría haber recibido nuestro inmejorable amor, nuestro entusiasmo vital. Nadie debe terminar su secundaria sin haber estado seguro de su vocación de entrega. La escuela debe salvarse de la soledad y romper su incomunicación.

Nadie debe terminar sus estudios secundarios sin haber visitado dos fábricas y sin haberse acercado a las barriadas para ver qué se hace, cómo se vive, cuánto se sufre y por qué se triunfa. Hay que salvar a la escuela con nuevos procedimientos de su faz humanista. La escuela debe, para rubricar su tarea escolar, salir de las cuatro paredes de su encierro, a fin de que los estudiantes tengan conciencia clara de las diversas formas de la esperanza peruana. Ese contacto contribuirá a que el alumno comprenda cómo necesitamos estar unidos para que el camino nos resulte llano, el esfuerzo infatigoso y la alegría preclara. Así se terminará la formación escolar comprendiendo qué significa vivir en democracia y por qué defenderla. Los alumnos terminarán su escolaridad gozando de la responsabilidad y la fortuna de haber nacido en el Perú y de frecuentar su historia. No serán solamente signos de inquietud social, sino de inicial responsabilidad política. Se trata de una inquietud que la escuela debe enseñar a practicar en esa edad en que todo riesgo es hermoso porque se hace con el corazón limpio y con una sana aptitud para la honradez.

Fuente: La República

martes, 17 de agosto de 2010

Maestros chilenos no saben suficiente matemáticas

Por León Trahtemberg

Con frecuencia en el Perú se toma como ejemplo a Chile para muchos temas económicos, productivos y sociales. Si bien hay mucho que aprender de la experiencia chilena en varios campos, hace años vengo sosteniendo que no es el caso en la educación. Más bien, están casi tan rezagados como los peruanos en toda evaluación internacional que se hace, pese a que invierten casi 4 veces más que nosotros per cápita en educación.
Sin embargo, las razones de los escasos logros son similares al caso peruano, empezando por la precaria formación de los profesores, que más allá de su vocación, amor a los niños y dedicación, tienen que enseñarles a los alumnos contenidos y estrategias para las que no fueron preparados.
El Estudio sobre Desarrollo y Formación Docente en Matemáticas (TEDS-M) fue diseñado y luego implementado entre el 2007 y 2008 por el International Association for the Evaluation of Educational Achievement (IEA) –la misma que hace las pruebas TIMSS-. Este reveló en sus resultados preliminares que una muestra de 1400 futuros maestros de 34 instituciones superiores de Chile tuvo los resultados más bajos en los indicadores que midieron el conocimiento de matemática y de pedagogía matemática, por debajo de los otros 15 países participantes, incluyendo Georgia, Botswana y Filipinas (países que tienen un ingreso per cápita entre 1/3 y 1/10 del chileno).
El ranking en cuanto a dominio de los temas de matemáticas para futuros profesores de baja secundaria arroja lo siguiente: Taiwán 667, Rusia 594, Singapur 570, Polonia 540, Suiza 531, Alemania 519, EE.UU. privados 512 , EE.UU públicos 505, Malasia 493, Tailandia 479, Omán 472, Noruega 444, Filipinas 442, Botswana 441, Georgia 424 y Chile 354. (En la submuestra de 1ero a 4to de primaria Chile quedó penúltimo).
El ranking en cuanto a dominio de los temas de pedagogía de las matemáticas para futuros profesores de la baja secundaria arroja lo siguiente: Taiwán 649, Rusia 566, Singapur 553, Suiza 549, Alemania 540, Polonia 524, EE.UU. privados 505 , EE.UU públicos 502, Tailandia 476, Omán 474, Malasia 472, Noruega 463, Filipinas 450, Georgia 443, Botswana 425 y Chile 394.
Los resultados chilenos no sorprenden porque son coincidentes con los que ha tomado el propio ministerio de educación con la prueba INICIA, que se aplica a los egresados de pedagogía de los institutos de formación docente.
La primera versión se aplicó en 2008. Los estudiantes podían optar entre rendir un test de conocimientos generales (contenidos de primero a cuarto de primaria) o un test específico (sobre conocimientos para el segundo ciclo del sexto al octavo grado).
En promedio los egresados solo respondieron correctamente el 47% de las preguntas sobre conocimientos generales y el 60% del total sólo contestó correctamente menos de la mitad de las preguntas. En el caso del test específico, los que rindieron la prueba de Naturaleza obtuvieron sólo 36% de respuestas correctas.
Sin embargo en Chile, a diferencia del Perú, ocurren tres cosas: una, participan en cuanta prueba internacional pueden para compararse y sacar conclusiones y medidas correctivas a partir de esas comparaciones. Dos, cada vez que se publica un resultado hay un fuerte debate público sobre el tema que moviliza a todos los medios y la sociedad. Tres, los gobiernos se comprometen a aumentar los recursos y esfuerzos dedicados a hacer de la educación chilena una educación competitiva a nivel mundial. Tomará un tiempo, pero llegarán.
En cambio en el Perú los gobernantes se complacen triunfalistamente con avances insignificantes, los convierten engañosamente en activos electorales, sin apostar seriamente por la educación y sin pretender movilizar la opinión pública y los presupuestos estatales y privados en favor de la educación.
Tomará un tiempo más descubrir que así no llegaremos a ninguna parte, y que quienes demandamos del gobierno cambios sustantivos en su desacertada política educativa no estamos inventando realidades.

martes, 20 de julio de 2010

Plan sísmico para la provincia de Huaura

Por Ing. José Ortiz Samanamud

El 17 de octubre de 1966 a las 4:41 de la tarde se produjo un terremoto que afectó a Lima, Callao y toda la franja del norte chico hasta Supe, su epicentro se ubicó en el mar frente a Las Salinas de Huacho y fue secundado por un maremoto.
Las poblaciones gravemente afectadas fueron Chancay, Huacho, Huaura y Supe, dado que el área que cubrió este sismo, fue aproximadamente de 524,000 km2. Se contabilizó cerca dos centenares de muertos y los damnificados se estimaron en 258,000. Los daños materiales ascendieron a mil millones de soles oro de aquella época.
El último terremoto en el país se registró al sur chico de Lima, siendo Pisco el epicentro, y no voy enumerar las pérdidas de vidas humanas y daños materiales que ese terremoto dejó, porque es de conocimiento público, como también es conocido que han transcurrido 3 años y no logran revertir el estado precario en que los dejó.
Lo que si voy a plantear como necesidad de nuestra provincia es requerir urgentemente de un Plan Sísmico, un plan que nos lleve no a tomar acciones luego de ocurrido el terremoto, sino un plan de prevención y mitigación, que nos haga reducir al mínimo las nefastas consecuencias que puede dejar un terremoto y/o maremoto.
En mi condición de ingeniero civil y habiendo asimilado todo el conocimiento técnico y profesional en el área sísmica del Ing. Roberto Morales que era su especialidad, me permite tener la pertinencia de propiciar un plan sísmico para nuestra provincia.
Por ello, luego de conversar con el Dr. Carlos Casós, quien aspira a ser elegido alcalde de la provincia de Huaura – Huacho, le propuse convocar a destacados especialistas, tales como: el sismólogo, Dr. Jorge Olarte, ex director del Centro Peruano – Japonés de Investigación Sísmica (CISMID), al Arq. Luis Cabello, ex decano de la Facultad de Arquitectura UNI, al Ing. Frans Peralta, ex decano de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Telecomunicaciones UNI, al Mag, en Estructuras, Sebastián Romaní, actual catedrático de la Facultad Ingeniería Civil UNI, y al Arq. Guillermo Quezada, egresado de la UNFV y actualmente catedrático de la UAP-HUACHO, para que nos formulen un plan sísmico.
Esta propuesta técnica que se elabore en base al estudio que se haga a las estructuras públicas y privadas, además de las viviendas, -convocando para ello a los próximos ingenieros civiles de la UNJFSC y arquitectos de la UAP–Huacho-, nos va permitir en un eventual gobierno municipal tomar las acciones concretas que nos lleve a constituirnos como una provincia segura ante un eventual terremoto.

lunes, 12 de julio de 2010

¿Cambio o continuidad?

Por Manuel Burga
Ex rector UNMSM

La modificatoria de la actual ley universitaria, que podría reemplazar 11 de sus artículos más importantes, que aún espera que el Presidente la promulgue o la observe, ha producido el milagro de resucitar el debate sobre el futuro de la universidad peruana.

Unos piden que la promulgue, otros –mayoritariamente autoridades– que la observe. Ambos, así lo expresan públicamente, apuestan por el desarrollo de la universidad peruana. Los primeros apoyando el cambio y los segundos, aunque parezca paradójico, la continuidad. El presidente de la ANR, máxima autoridad universitaria, casi ha sentenciado al decir que este cambio improvisado produciría más politización e inestabilidad.

Muchos no saben que los once artículos de esta modificatoria van más allá de la elección de autoridades a través de la “votación universal, obligatoria, directa, secreta y pacífica” y hasta podrían cambiar la naturaleza y las dimensiones de los órganos de gobierno, a través de una mengua del poder político de los decanos, que desaparecen de la Asamblea, donde antes elegían Rector, y se reduce su presencia en el Consejo Universitario, pero aparecen investidos de más poder en los Consejos de Facultad. Lo que convertiría a los órganos de gobierno más en instancias de gestión institucional, que en escenarios de componendas y negociación.

Estas instancias se vuelven también más pequeñas, más ejecutivas, con una Asamblea de 36 miembros, un Consejo de 12 y un Consejo de Facultad de 9, incluso más pequeños que en las buenas universidades públicas chilenas y brasileñas.

El voto universal, por otro lado, ya es práctica corriente en la universidad española. En Chile, desde 1981, los profesores principales y asociados eligen a sus autoridades a través del voto universal y muy frecuentemente recurren a una segunda vuelta para dirimir la mayoría necesaria. En la UNAM de México, en cambio, un Consejo de Gobierno compuesto de 15 académicos elige a sus autoridades. Ambas universidades aparecen en el ranking de las 500 mejores universidades del mundo. La ausencia de estudiantes en la elección de autoridades no anula el poder de sus organizaciones. Basta recordar la paralización de la UNAM durante 10 meses en 1999 que terminó con la renuncia del rector Francisco Barnés, algo que nunca ocurre en nuestro país.

Las modalidades de elección de autoridades son parte de las tradiciones políticas de cada país, están muy enraizadas y son definitivamente muy difíciles de cambiar. Esta modificatoria, por eso, trata de profundizar y adecentar la democracia universitaria, no de hacer un nuevo “Córdoba tardío”, sino de proponer una manera para superar la prebenda y el clientelismo. Tampoco creo que el voto universal lleve a una mayor politización. Probablemente exija, eso sí, que los candidatos tengan méritos académicos y presenten y defiendan sus propuestas públicamente dentro de sus instituciones. ¿Esto podría desestabilizar a las universidades?

¿Podría venir un aventurero con ofrecimientos populistas, en la pública o privada? Esto ocurrió en San Marcos el 2006, con el sistema actual, cuando el candidato Luis Izquierdo ofreció la gratuidad irrestricta, el comedor y la residencia universitaria, algo que ha conducido lógicamente a la crisis y al desgobierno.

Tampoco hay improvisación, ni es simplemente una respuesta apurada ante la inopinada presencia de SL en una universidad en crisis. Desde los años 1990 se habla de una nueva ley universitaria y desde el 2001 incluso de una Segunda Reforma con voto universal. El Congreso de la República, en noviembre del 2005, atendiendo un pedido de la FENDUP, suprimió la reelección de autoridades para debilitar la fuerza de los operadores y clientelas. Por lo tanto, no estamos ante una improvisación sino ante una disyuntiva decisiva, ¿cambio o continuidad? El Presidente sabrá identificar el buen sentido de la historia.

Fuente: La República 08/07/2010

jueves, 8 de julio de 2010

Universidades para estudiantes emergentes

Por León Trahtemberg

Como egresado de las consolidadas y prestigiadas universidades peruanas UNI y Pacífico, yo solía tener una mirada escéptica respecto a los institutos y universidades públicas y privadas de menor jerarquía. Esto, debido a la evidente escasez de catedráticos altamente calificados, limitaciones en infraestructura, laboratorios y bibliotecas, junto con el bajo nivel de los ingresantes.

Después de tantos años de viajar por todo el Perú mi escepticismo se ha flexibilizado al constatar que para decenas de miles de egresados de la secundaria privada y pública que aspiran a continuar estudios superiores, el paso por varias de esas universidades e institutos sí le agrega valor a su limitada formación escolar. De este modo, les abren la opción de superarse, aprender todo lo que esté a su alcance y luego, vía posgrados en universidades peruanas de alto nivel ó extranjeras, pueden elevar aún más su formación, y así intentar ser competitivos con los profesionales graduados de universidades de mayor peso.

La opción para todos estos jóvenes se vería altamente favorecida si egresaran de los colegios mucho mejor preparados (esa es responsabilidad del ministerio de educación); si el estado incentivara los fondos concursables, donaciones e inversiones con fines de investigación y desarrollo de ciencia y tecnología (eso corresponde al ejecutivo y especialmente al MEF); y si la legislación de educación superior se adecuara a los estándares internacionales que hacen equivalencias automáticas entre los créditos de la formación técnica obtenidos en IST y los créditos de formación académica o profesional obtenidos en las universidades (cosa que corresponde al congreso)

Hay muy buenas posibilidades de ofrecer en el corto plazo mejores opciones educativas a los peruanos, especialmente a quienes no tienen el privilegio de acceder a las universidades más consolidadas. Sin embargo, se requiere convicción de parte de los gobernantes y congresistas, que es la parte más débil de todo el esquema.

Estando ad-portas del proceso electoral 2010–2011 sería bueno que los votantes analicen la trayectoria de los candidatos a congresistas y gobernantes regionales y nacionales para evaluar –además de su honestidad- qué espacio ocupa en sus vidas este tipo de iniciativas.

Fuente: www.trahtemberg.com

miércoles, 7 de julio de 2010

Auditoría a la administración Zurita

Por Engels Ortiz Samanamud

Los municipios regionales y distritales en estos últimos tres años han recibido importantes transferencias presupuestarias del gobierno central en el marco de la descentralización, es así como la municipalidad provincial de Huaura-Huacho a partir del año 2007 incrementó su presupuesto considerablemente en su plan de inversiones, siendo de S/. 15 millones a S/. 30 millones aproximadamente.
En noviembre de 2006 hubo elecciones de alcaldes y presidentes regionales, saliendo elegido por la provincia de Huaura-Huacho, el Lic. Pedro Zurita Paz, quien ha estado al frente de su gestión hasta hace un mes en que falleció, asumiendo la alcaldía su teniente alcalde Juan Nicho.
Como se sabe Pedro Zurita creó el MODEP, movimiento político que lo llevó a la alcaldía provincial y con el cual aspiraba a reelegirse a fines de octubre.
Algunos dirán que no es dable que tras la muerte de Pedro Zurita nos ocupemos sobre su gestión por qué ya no estaría para defenderse.
Pero como solemos ir contra las hipocresías y supuestas buenas costumbres -de qué cuando ya alguien se ha muerto pasa a convertirse en una especie de santidad- y por tal es intocable, vamos a plantear algunas inquietudes que no has dejado la administración Zurita.
Pedro Zurita en vida se jactaba de que su gestión se diferenciaba de las anteriores porque había dejado de emplear los recursos del municipio sólo para la jurisdicción de Huacho y que más bien se había aperturado a los distritos del valle de Huaura.
Lo que Pedro no decía es que sus antecesores no habían encontrado un municipio con grandes recursos económicos que les permitiera hacer una labor provincial, como la que él “desplegó”.
En ese sentido y ya que Zurita incidía en que estaba haciendo una gestión amplia en beneficio de toda la provincia, habría que preguntarse -sí había grandes recursos financieros- ¿por qué se descuidó la seguridad ciudadana?
Hasta la fecha no se cuenta con un sistema integral de cámaras de seguridad, lo cual nos hace una ciudad insegura y vulnerable. Ahí está el reciente asalto a una entidad financiera por no mencionar la lista de asaltos a mano armada a colegios, cabinas de inrternet, centros comerciales y la delincuencia común que se ha desatado en los últimos años.
Durante la gestión de Zurita se ha hecho una serie de asfaltados, recapeados y reconstrucción de veredas, pero hoy vemos como muchos de esos recapeados y reconstrucción de veredas ya lucen series grietas y hundimientos. ¿A qué se debe ello?
También en la gestión Zurita se remodeló el estadio Segundo Aranda Torres y algunos pasajes como el Ricardo Palma, y llamaba la atención, que cuando se iniciaban esas obras no solían cumplir con un requisito que toda obra pública debe tener, que es la publicación de un panel que indique el presupuesto, modalidad de ejecución y tiempo de duración. ¿Cuánto le han costado realmente dichas obras al municipio?
Una de las obras que se podría catalogar de mayor envergadura e importancia para la provincia y Huacho es la construcción del palacio municipal, y que se viene construyendo a -paso de tortuga-. La obra del palacio municipal fue proyectada durante la gestión de Beto Barba, quien encargó a la UNI, mediante convenio, la elaboración del expediente técnico y arquitectónico.
Sin embargo, la gestión Zurita, hizo varias modificaciones al proyecto arquitectónico, lo cual aumentó el presupuesto inicial y a ello habría que agregar que siendo una obra de varios millones de soles no se sacó a licitación sino que se empezó a construir por administración directa. ¿Por qué Zurita hizo cambios al proyecto inicial y por qué no licitó dicha obra?
Estas son algunas de las interrogantes que nos hubiera gustado que Pedro Zurita respondiera ya que iba a la reelección, tal como lo había manifestado públicamente.
Anteayer Alfredo Zurita inscribió su candidatura en reemplazo de la de su papá, no sabemos si haya sido la mejor opción del MODEP, que al parecer optó por esa alternativa para no tener que borrar el apellido Zurita de las paredes pintadas.
Poner de candidato al hijo al estilo del fujimorismo, sin que se cuente con una trayectoria, capacidad, y liderazgo deja poco que desear del MODEP, sino fíjense lo brevísimo que fue Alfredo Zurita en su conferencia de prensa del día de ayer.
No se conoció de alguna propuesta técnica de desarrollo para la provincia, tampoco nada de qué -si hubo errores se corregiría-, por el contrario, parece que el MODEP, no se da cuenta del atraso en que está Huacho y de la delincuencia que lo agobia.

lunes, 5 de julio de 2010

Parar tres barbaridades

Aldo Mariátegui

30 de Junio del 2010

El país está a punto de cometer esta semana tres gruesos errores, algunos con aroma velasquista, que como de costumbre han salido de ese desastre que tenemos por Congreso y que deben detenerse cuanto antes. Me refiero a la elección de los rectores de las universidades públicas por votación directa de catedráticos y estudiantes, el límite de la tenencia de la tierra y la creación de un Ministerio de Cultura.

Si el actual sistema de designación indirecta de rectores es malo, una elección directa sería pésima. En primer lugar, metería más demagogia y politizaría aún más a nuestras ya muy decadentes universidades estatales. ¡Con esa norma, Abimael Guzmán hubiera sido rector de la U. San Cristóbal de Huamanga en los 80! Imagínense la demagogia que se va a desatar, con candidatos prometiendo cursos más fáciles, mayor flexibilidad en las notas, comedores más baratos, movilidad gratis, prebendas y más residencias (¿acaso debe haber hoteles dentro de las universidades?) a estudiantes y profesores. Ya me imagino al rojerío y al humalismo capturando los rectorados, para encaramarse allí para siempre. Eso del voto gremial (catedráticos, estudiantes y colegios profesionales) para este tipo de cargos públicos académicos y de nombramiento de jueces es un estúpido mito absurdo creado por la caviarada con ese concepto fascistoide de "Sociedad Civil", puro gremialismo mussoliniano. Si no, fíjense cómo los burros de los ingenieros han elegido a Gonzalo García Núñez -un radical humalista de paso muy polémico por el BCR- como integrante del Consejo Nacional de la Magistratura. Y uno que piensa que los ingenieros no deberían ser tan idiotas y lo son, imagínense estos universitarios tan mal preparados (¿han escuchado "hablar" a sus dirigentes?) y tan prestos a ser manipulados... ¿A quién van a elegir? Tanto el sistema de elección de los rectores como el del CNM deben ser modificados, dado que son funcionarios públicos en puestos claves y que nos cuestan mucho a todos los contribuyentes. A los rectores y a estos consejeros se les debe elegir tal como se nombra a los miembros del BCR, del TC o de las reguladoras: con mayoría calificada en el Congreso y tras una rigurosa selección de ternas hecha por alguna consultora privada seria de headhunters, como Amrop Hever, Boyden, Heidrick & Struggles, Korn Ferry, Stanton Chase, etc... Eso sería lo eficiente, no esa cojudez de que estudiantes ignorantes y académicos mediocres perpetúen con su voto que se siga dilapidando el dinero de los contribuyentes en universidades públicas tan deplorables en su calidad y tan politiqueras.

Sobre los límites de la tenencia de tierras, ya la Reforma Agraria nos debió enseñar que ése no es el camino. El latifundio costeño es una necesidad por la economía de escalas en su producción, sea azucarera, algodonera, frutícola o de hortalizas. Lo que se debe exigir es productividad, competencia y buenas prácticas laborales, nada más.

Porque Jorge del Castillo y sus amigos del Grupo Oviedo (que manipulan las últimas cooperativas que quedan, ubicadas en Lambayeque y que hace rato deberían subastarse en lugar de seguir con protección patrimonial) estén en bronca con el Grupo Gloria no vamos a patear el tablero para arreglar rabietas ajenas.

Y crear un nuevo ministerio es simplemente aumentar más la burocracia y la ineficiencia. Más bien hay que eliminar ministerios, como esa cojudez del Ministerio de la Mujer, o fusionar otros como Vivienda, Producción y Transportes y Comunicaciones bajo el nombre de Ministerio de Fomento.

Eso de un Ministerio de Cultura no va a servir para nada, salvo para que algún figurón de ministro -que seguramente va a ser un caviar o un rojo, tan entornillados en ese mundo- viaje mucho y engorde en cócteles. Más fácil es que politiqueros intelectuales de café, como Sinesio López o Hugo Neira, lleguen allí que alguien dinámico como Natalia Majluf o Juan Carlos Verme, que han hecho un estupendo trabajo en el Museo de Arte de Lima. Lo único que hay que hacer es repotenciar al INC.

Fuente: Correo

domingo, 4 de julio de 2010

Respuesta a una polémica no pedida

Por: Hugo Guerra

Sábado 3 de Julio del 2010

Pese a no haber sido mencionado, el señor Javier Sota Nadal, ex ministro de Educación de Toledo, en la edición de ayer de este diario “responde” mi crítica (26/6/10) a la modificación del actual sistema de elección de rectores universitarios.

Asumo y doy por cerrado el reto: Dice el señor Sota que “las universidades públicas, por el sistema de elección y participación imperante, se agotan en los problemas del antegrado, sus autoridades son inestables y la universidad toda es proclive al autismo”.

El problema no es ese. El procedimiento actual es correcto en tanto permite que las autoridades sean elegidas por los órganos de gobierno que corresponden al claustro: una asamblea y los consejos de facultad. Hoy, además, los estudiantes tienen una participación ordenada a través del Tercio Estudiantil.

Modificar ese sistema so pretexto de que Sendero lo aprovechó para infiltrarse en la universidad supone que las lecciones de la realidad peruana no han sido adecuadamente evaluadas por el señor Sota, o que incurre en un argumento demagógico, cosa que imagino imposible en quien fue rector de la UNI durante largos años (en los cuales SL también operó en esa casa de estudios).

De la enorme lista de razones por las cuales el senderismo campeó en las universidades desde fines de los años 70 mencionemos apenas un par: la irresponsabilidad de los sucesivos gobiernos en la asignación de presupuestos dignos envileció a los centros de estudios superiores, sumiéndolos en una miseria donde estalló la frustración de varias generaciones de maestros y estudiantes agitados por las prédicas criminales de SL y el MRTA. Asimismo, muchas autoridades, rectores incluidos, optaron por traicionar a sus universidades y a la democracia, pactando con el terrorismo hasta confundir la autonomía académica, organizacional y presupuestal con la extraterritorialidad.

Para Sota la nueva ley democratizaría el sistema de elección porque introduce el voto universal. El raciocinio es falaz, pues aun cuando parezca políticamente persuasivo es lógicamente incorrecto: en el mundo académico no rigen los mecanismos políticos propios de una república; el tamaño y la representación universitaria se reduce drásticamente en la Asamblea; el Tercio Estudiantil, como institución desaparecería; y nadie puede garantizar que miles de estudiantes realmente concurran a votar. Si se quiere impedir la existencia de algunos “conversables”, que se busquen adecuados mecanismos de control, pero sin atentar contra los derechos estudiantiles.

En cuanto a la despolitización, se equivoca Sota. La política correctamente entendida debe estar presente en las universidades, pero la politización perniciosa debe erradicarse. Por eso, como señala el presidente de la ANR, Iván Rodríguez, “En caso se realicen las elecciones mediante el sistema un estudiante-un voto, los candidatos van a realizar promesas que de no cumplirse van a traer muchos más malestares que el sistema actual [...] Según el proyecto, votan obreros, empleados, graduados, profesores, alumnos, así que hay una implicación de toda la universidad y entrarán en agitación para escoger a la persona que gobernará la universidad. Para alcanzar el voto de 30 mil alumnos, los candidatos tendrían que ir a cada facultad y organizar eventos masivos que terminarán por politizar aun más a las universidades”.

En cuanto al clamor de Sota por incrementar la legitimidad de los rectores, aclaremos que (salvo eventual digitación espuria) esta no nace del sistema eleccionario sino de su calidad personal, los méritos académicos y la capacidad de gestión.

Por lo demás, preciso al señor Sota que aprecio el esfuerzo empresarial por desarrollar la educación en el Perú y como director de una cátedra en la USMP me preocupa el destino de las universidades privadas regidas por el D.L. 882, siempre y cuando tengan la calidad, certificación y ejecutoria probada. Así delimitado el espectro, por respeto a su autonomía y en acatamiento al fallo del TC, reitero que debe acatarse lo que para su gobierno se establezca en los respectivos estatutos institucionales.

Finalmente, y debido a que en la “respuesta” de Sota parece deslizarse el concepto de que defiendo a las universidades regidas por una norma promulgada bajo el fujimorato, recuerdo que, a principios de los años 80 Sendero me expulsó de San Marcos y en 1995 —tras un reingreso pedido por los alumnos— dejé la cátedra sanmarquina en protesta por la intervención montesinista. No estaba dispuesto a dar clases con soplones del SIN infiltrados en las aulas. Creo, modestamente, que ese atropello no se hubiera prolongado si otros profesores y rectores hubiesen tenido equivalente reacción ética.

Fuente: El Comercio