lunes, 28 de febrero de 2011

Andres Oppenheimer: ¡Basta de historias!

El bicentenario de la independencia de varios países latinoamericanos ha desatado una oleada de necrofilia: varias naciones están literalmente desenterrando los restos de sus próceres de la independencia en medio de una creciente obsesión con el pasado.

¿Se trata de una manera saludable de promover el orgullo y la unidad nacional? ¿O esta obsesión con la historia --que se manifiesta en todos los órdenes, desde los últimos best-sellers hasta los debates en los programas periodísticos de televisión-- es algo que está distrayendo a los países de la urgente tarea de concentrarse en el futuro, para hacerse más competitivos y reducir la pobreza?

En las últimas semanas, varios jefes de Estado han presidido solemnes ceremonias de exhumación de los restos de los héroes de la independencia de sus países.

En Venezuela, el presidente Hugo Chávez paralizó el país para desenterrar los restos del libertador Simón Bolívar en una ceremonia televisada a nivel nacional, tras la cual anunció conmovido que había encontrado dentro del ataúd una bota y "la perfecta dentadura'' del prócer de la independencia.

La broma que circuló en círculos opositores venezolanos tras la trasmisión de la exhumación de los restos de Bolívar era que "Chávez no le mostró a Venezuela los restos de Bolívar, sino que le mostró a Bolívar los restos de Venezuela''.

Chávez ordenó la exhumación para investigar las causas de la muerte de Bolívar, que según el se habría producido "en circunstancias misteriosas'' y podría haber sido un asesinato perpetrado por "la oligarquía''. Bolívar murió el 17 de diciembre de 1830 en la ciudad colombiana de Santa Marta, y prácticamente todos los historiadores coinciden en que murió de tuberculosis.

Tras desenterrar los restos de Bolívar, el gobierno venezolano anunció el 29 de agosto que --como parte de la misma investigación-- se exhumarían los restos de dos hermanas de Bolívar. El vicepresidente Elías Jaua dijo que los médicos forenses extraerían un diente de cada una de las hermanas, para examinar su ADN y asegurarse que todos los restos de la familia Bolívar eran auténticos.

Chávez ha ido mas lejos que otros mandatarios en su obsesión con el pasado: le habla al país a diario ante una enorme imagen de Bolívar, utiliza escritos de Bolívar --por lo general sacados de contexto-- para justificar sus medidas de gobierno, ha pedido que se reemplacen los juguetes de Superman y Batman por muñecos de Bolívar, y hasta le ha cambiado el nombre al país por el de "República Bolívariana de Venezuela''.

Sin embargo, Chávez esta lejos de ser el único que esta desenterrando muertos.

* En México, el presidente Felipe Calderón encabezó recientemente un desfile militar en la Avenida de la Reforma de Ciudad de México, para trasladar las urnas de Miguel Hidalgo, José María Morelos y otros diez héroes de la independencia desde las tumbas en la que habían descansado desde 1925 hasta un laboratorio científico en el Museo Nacional de Historia.


Un grupo de científicos examinarán los restos de los próceres y se asegurarán de que estén bien preservados, antes de trasladarlos al Palacio Nacional, "para que los mexicanos, todos, les brindemos homenaje en este año de la patria'', declaró Calderón.

* En América Central, varios presidentes se están disputando los restos del héroe de la independencia regional Francisco Morazán, que descansan en El Salvador. El año pasado, el ex presidente hondureño Manuel Zelaya le pidió a su homólogo salvadoreño que entregara los restos a Honduras, para ser sepultados en Tegucigalpa, la capital hondureña.

El Salvador rechazó la idea con indignación, mientras crecía la especulación de que también Costa Rica pediría los restos de Morazán. El problema es que el general Morazán nació en Honduras en 1792, fue ejecutado en 1842 en Costa Rica y, según su última voluntad, fue sepultado en El Salvador, explicaron los historiadores.

Según la prensa salvadoreña, los gobiernos de los tres países centroamericanos consideraron seriamente la posibilidad de prestarse mutuamente los restos de Morazán por períodos de varios meses. La propuesta --que algunos calificaron de turismo funerario-- suscitó intensas objeciones de intelectuales salvadoreños.

* En Ecuador, el presidente Rafael Correa ya había empleado buena parte de su tiempo al comienzo de su presidencia en una campaña nacional para trasladar los restos del héroe de la independencia Eloy Alfaro desde Guayaquil a un nuevo mausoleo que el presidente mandó a construir en la ciudad de Montecristi. Pero los descendientes de Alfaro objetaron el traslado, generando un debate nacional. Finalmente, se llegó a una decisión salomónica: parte de las cenizas de Alfaro permanecerían en Guayaquil, y la otra parte sería trasladada a Montecristi. "Esto acabará con los enfrentamientos'', anunció triunfalmente Correa.

* En Argentina, el ex presidente Néstor Kirchner había ordenado previamente el traslado de los restos del ex mandatario Juan Domingo Perón, quien murió en 1974, a un nuevo mausoleo a 45 kilómetros de Buenos Aires.

La caravana oficial que llevaba el ataúd con los restos de Perón terminó en un pandemonio cuando varias facciones peronistas se enfrentaron a golpes.

Muchos historiadores argumentan, con razón, que los países latinoamericanos son repúblicas jóvenes que necesitan consolidar su carácter nacional, y que celebrar su historia es una buena forma de hacerlo. Pero quizás muchos presidentes latinoamericanos están exagerado la nota, porque también es cierto que los escritos de los próceres del siglo XIX no siempre pueden ser usados textualmente para los programas de gobierno del siglo XXI.

Estamos viviendo en un mundo diferente. Bolívar murió en 1830. Eso fue 40 años antes de la invención del teléfono, y 150 años antes de la aparición de la internet.

Sin olvidar --ni dejar de homenajear-- a sus grandes hombres, los países latinoamericanos deberían mirar más lo que están haciendo China, India, y otras potencias emergentes que están totalmente concentradas en el futuro.

En vez de invertir tanto tiempo debatiendo sobre dónde deberían descansar sus próceres, los presidentes latinoamericanos deberían dedicar más tiempo a debatir por qué los jóvenes de sus países están entre los últimos lugares en los exámenes anuales internacionales PISA de matemáticas, ciencias y lenguaje; o por qué no hay ninguna universidad latinoamericana entre las 100 mejores del mundo del ranking del Suplemento de Educación Superior del Times de Londres; o por qué apenas el 2 por ciento de toda la inversión mundial en investigación y desarrollo va a Latinoamérica; o por qué según cifras de las Naciones Unidas la pequeña nación asiática de Corea del Sur registra 80,000 patentes anualmente en el resto del mundo, mientras que todos los países latinoamericanos juntos registran menos de 1,200.

Es hora de que Latinoamérica mire un poco menos hacia atrás, y un poco más hacia adelante. Y que sus presidentes cuenten menos historias, y se dediquen mas a mejorar la calidad de la educación, la ciencia y la tecnología.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/

miércoles, 23 de febrero de 2011

Cero tolerancia a las "Universidades Patito"

Muchas veces se ha dicho que Puebla tiene, entre otras ventajas, la de contar con una importante cantidad de universidades e instituciones de educación superior en su territorio. Se dice que al haber todas estas escuelas se están formando muchos jóvenes para atender las necesidades sociales y generar progreso para el Estado, por no mencionar el enorme flujo económico que significan decenas de miles de universitarios, tanto para las escuelas como para las empresas, de todos los tamaños que les ofrecen sus productos y servicios. Pero la realidad sobre la gran cantidad de “universidades” en Puebla es muy distinta, ya que lejos de ser una ventaja muchas de estas escuelas literalmente le están haciendo perder el tiempo a los estudiantes, ya que no cuentan con programas ni recursos de calidad que le garanticen a sus alumnos una preparación adecuada o que serán bien recibidos por los sectores privado y público una vez que terminen sus estudios. El hecho es que Puebla está llena de universidades “patito” que han florecido en los últimos años, primero por la falta de espacio en las instituciones públicas, pero sobre todo porque una buena cantidad de “empresarios” y funcionarios públicos han visto en la educación superior un jugoso negocio.

Es bastante sencillo distinguir una universidad sólida de una que sólo se dedica a cobrar colegiaturas. Lo que no resulta fácil, es descubrir porqué ciertas escuelas que no deberían llamarse universidades obtuvieron de la Secretaría de Educación Pública su Registro de Validez Oficial, siendo que no demuestran calidad en su enseñanza, planes de estudio ni en sus instalaciones. Por eso es muy importante el anuncio hecho ayer por el titular de la SEP poblana, Luis Maldonado Venegas, en el sentido de que habrá “cero tolerancia” frente a las universidades “patito” y que se suspenderá la emisión de Registros hasta que existan estándares mínimos de operación para estas escuelas. Claro que cuando se emitan estos estándares muchas supuestas universidades ni de broma podrán alcanzarlos, perjudicando a los estudiantes que en su momento confiaron en estas escuelas o bien no lograron inscribirse en una verdadera institución por falta de cupo o de recursos económicos. Eventualmente tendrá que pensarse cómo ayudar a estos jóvenes para que no pierdan de la noche a la mañana el tiempo y dinero invertidos, pero siempre será preferible detener a las malas universidades hoy, que tener el día de mañana miles de malos profesionistas desempleados, o lo que es peor, trabajando en actividades para las que hace falta estar realmente preparado.

Si la SEP va en serio contra las universidades “patito”, tendrá que retirarle el registro a varias de ellas aunque se afecten los intereses de quienes las crearon. Maldonado Venegas, se encontrará, si no es que ya lo sabe, con que varios dueños y socios de estas escuelas son o fueron personajes ligados a la administración pública, e incluso estuvieron vinculados con la Máxima Casa de Estudios del Estado y aprovecharon esos nexos e información para abrir sus propias escuelas con importantes ganancias económicas. Esperemos que en verdad se depure el padrón de universidades, quedándose sólo aquellas que en verdad instruyen a los jóvenes con calidad y valores, retirándole el título a las que únicamente cobran y crean falsas expectativas entre sus estudiantes.

Fuente: http://www.diarioeco.com.mx/

martes, 22 de febrero de 2011

El valor de la educación universitaria pública y gratuita

La Plata, 18 de febrero (Télam,por Gabriel M. Bilmes*).-Si alguna duda cabía, un nuevo motivo confirma lo acertado de haber defendido la educación universitaria pública y gratuita en la Argentina, contra los intentos de privatización y arancelamiento que ensombrecieron la vida universitaria en nuestro país en distintos períodos y especialmente entre 1976 y 1983 y en la década del 90.
En un reciente artículo de la prestigiosa revista científica de circulación internacional Nature (diciembre del 2010, volumen 468, página 1003) Gregory Petsko, profesor de bioquímica de la Universidad de Brandeis, Walthman, EEUU, alertaba sobre un fenómeno que recorre los centros de educación superior del mundo: el corte de presupuestos y la desaparición de programas y carreras humanísticas y artísticas, perseguidas por el espectro del mercado.
El fenómeno se está haciendo sentir cada vez con mayor fuerza en los EEUU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Inglaterra, Francia y otros países de la Comunidad Europea, que están reduciendo drásticamente sus sistemas educativos universitarios.
En Inglaterra, por ejemplo, ya se prevé que en los próximos cuatro años habrá una reducción del 40% del presupuesto para la educación pública superior.
Las razones de tales decisiones son sencillas: en esos países las carreras humanísticas y artísticas son económicamente deficitarias, no son rentables y no son las que masivamente eligen “los consumidores”, es decir, los estudiantes.
Sobre la base de la idea de que las fuerzas del mercado deben controlar la dirección de la educación para que ésta impacte en la economía, la formación superior se ha transformado en un negocio. Por tanto, todo lo que no contribuya a este negocio es reducido o eliminado.
Este enfoque se ha reforzado por el hecho de que la administración de una gran cantidad de instituciones universitarias está en manos de burócratas reclutados del mundo de las finanzas y los negocios a los que Petsko llama en su artículo “cuenta porotos”.
Petsko, que proviene de las ciencias duras, reclama la defensa y reivindica la necesidad de las carreras humanísticas y artísticas. No solo porque forman parte del conocimiento universal e imprescindible para una persona culta, en el sentido más democrático de esta palabra (alguien que tiene conocimientos que le permiten tomar mejores decisiones para su vida y la de la comunidad), sino también por su rol crucial en la formación de un individuo.
Poniendo como ejemplo su propia experiencia, este investigador reconoce que aprendió a pensar críticamente, a analizar en profundidad y a escribir con claridad gracias a los cursos humanísticos, no a los científicos, que tomó en su Universidad.
Más aún, las carreras humanísticas y artísticas ampliaron los horizontes de su formación, enriquecieron sus contactos y lo ayudaron a comunicarse mejor. Todas éstas, aptitudes imprescindibles para su trabajo como científico en el campo de la bioquímica.
Imaginemos, entonces, por un momento qué hubiera pasado si las presiones políticas de los que todavía hoy aspiran en nuestro país a una educación universitaria no gratuita hubieran triunfado.
Así como desaparecieron ramales enteros de ferrocarriles, hubieran desaparecido carreras enteras e incluso universidades. Aún más, a diferencia de lo que ocurre en los países arriba mencionados, aquí ni siquiera hubieran sobrevivido las ciencias duras que, como lo demuestra la estructura de las universidades privadas argentinas, en ellas no tienen lugar porque no son rentables, requieren mucha inversión y tienen comparativamente a otras carreras, pocos alumnos.
Por otro lado, en países donde la educación universitaria es privada o está arancelada, sobre todo de América Latina, mucha gente, instituciones y organizaciones políticas y sociales, expresan su admiración y reconocimiento a la posibilidad de acceder gratuitamente a los estudios superiores con la calidad y el nivel que las universidades argentinas tienen.
Esta situación que nuestro país comparte con muy pocos otros en el mundo, no deja de ser, sin duda, un sano motivo de orgullo para nosotros y, por qué no, un modelo a imitar para otras sociedades.
Para quienes pensamos que la educación es un derecho y no un negocio. Que el acceso a la Universidad debe ser gratuito, porque, además de garantizar este derecho, un país con equidad social, mayor distribución del ingreso y mayor crecimiento para todos requiere cada vez más profesionales comprometidos que puedan llevar adelante estas políticas, el artículo de la revista Nature es un alerta más de lo que puede ocurrir si los sectores de poder reaccionarios y conservadores, lograran torcer el rumbo que la Argentina ha emprendido en los últimos años. Algo, como reclama Petsko, para pensar y no quedarse callado.
*Dr. en Física, Investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, Profesor de la Universidad Nacional de La Plata (Télam).-

Fuente: http://www.elcomercial.com.ar/