jueves, 10 de noviembre de 2016

Universidad de Chile difunde sus archivos del periodo dictatorial

A través de una nueva publicación la Casa de Bello reveló los testimonios de distintos miembros de la institución que fueron exonerados y expulsados entre 1974-1985.

Una nueva publicación dio a conocer la Universidad de Chile. Se trata del libro La dictadura de los sumarios (1974-1985). Universidad de Chile intervenida (Editorial Universitaria)ejemplar que recoge testimonios de integrantes de la comunidad que fueron exonerados y expulsados en el periodo dictatorial como Ariel Dorfman, Gilda Gneco, Berta Valenzuela, Soledad Bianchi y Francisco Brugnoli.
Además, el volumen considera distintos análisis y estudios de los investigadores y académicos Azun Candina, Claudio Nash, Macarena Orellana, Isabel Jara, Eric Palma, Loreto Rebolledo y Manuel Guerrero.
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile la directora de Extensión de la Universidad de Chile y editora del libro, Ximena Póo, explicó que el ejemplar se realizó en base a los archivos encontrados en las dependencias de la institución.
En esta línea, indicó que la información presente en el texto corresponde a un ejercicio de memoria colectiva y personal: “En enero de 2016 los archivos fueron abiertos al público, se desclasificaron todos, lo que implicó que cualquier persona en este país puede ir al Archivo Central Andrés Bello, pedir expedientes, verlos, revisarlos y trabajar con ellos. Es decir, es un material no solamente para trabajar a nivel de investigación académica, sino también para reconstruir las propias historias personales”, dijo.
Ximena Póo también señaló que el libro permite sanar los lazos quebrados al interior de la Universidad.
Asimismo, sostuvo que erradica el miedo y desconfianza que aún persiste en la Casa de Estudios.“Vendrán otros libros, en fin, queremos que se hable en la Universidad de Chile para poder mirarnos a la cara y que por sobre todo exista la valentía entre académicos antiguos y académicos jóvenes, porque todavía escribiendo este libro, pudiendo evitar, aunando esfuerzos, uno sentía miedo de algunos que rodearon el ambiente de la desclasificación”, explicó.
Por último,  Ximena Póo comentó que “además hay material gráfico como el discurso de Pinochet en el Salón de Honor”.
La publicación fue presentada el pasado lunes en la Casa Central de la Universidad de Chile por la directora del Archivo Nacional, Emma de Ramón, la presidenta de la Federación de Estudiantes de la U. de Chile, Camila Rojas, y el director del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Branislav Marelic.
La dictadura de los sumarios (1974-1985). Universidad de Chile intervenida puede encontrarse en las principales librerías del país.
Fuente: radio.uchile.cl

Piensa mal y acertarás - Parte 2

Por atender una serie de actividades, no había tenido oportunidad de leer detenidamente lo descrito en algunas cuentas de Facebook que han sido compartidas sobre mi persona y mis hermanos. Esbirros cibernéticos han salido a despotricar con una serie de mentiras que solo mentes perturbadas o bajo los efectos de algunas sustancias pueden proferir.
Lo curioso, que uno de esos Facebook, que no sé si existe o es anónimo, acompaña sus falsedades con una foto en la que me encuentro con Beto Barba, en el restaurante del Club Arequipeño ubicado en Lima. Esa reunión se dio a inicios del 2015, ha pedido de Beto Barba, y ahí me enteré que el motivo era para agradecerme por el apoyo brindado en su campaña con la publicación y difusión de un blog, la administración de lo que hoy es su cuenta personal de Facebook y algunas sugerencias e ideas durante el desarrollo de su campaña publicitaria.
Más aún, el que pidió esa foto fue él, y, por ende, el único que la tenía, y ahora la entrega a sus asalariados para que según su perturbada mentalidad me puedan destruir moralmente.
Que pena Beto, con mentiras crees que puedes destruir todo un prestigio y buen nombre ganado por mis hermanos y mío a base de estudio y trabajo constante desde muy pequeños.
Nuestra familia, amistades, y gente que nos conoce, sabe que hemos sido criado por nuestra mamá a la antigua, en un hogar que si bien es cierto no hubo la presencia de nuestro padre porque falleció repentinamente a los 37 años, pero nos dejó un legado de estudio y trabajo como ingeniero pesquero y su empresa que formó. Sin embargo, esa ausencia paterna, fue suplida por nuestro abuelo Ricardo Samanamud y nuestro padrino Roberto Morales.
Mis hermanos, desde muy jóvenes trabajaron, primero para la heladería Caplina y luego para antenas YUPESA de propiedad de Yuselli y Peirone.
En su etapa escolar, destacaron por su pasión por el ajedrez y las matemáticas, ahí están de testigos todos los amigos ligados al otrora Club de Ajedrez, como Guillermo Arce, Rolando Vaccari y Carlos Barreto, y los padres mercedarios, Rómulo Rodríguez y Dionisio Silva, exdirectores del colegio Nuestra Señora de la Merced, en el cual estudiamos los tres nuestra secundaria.
Posteriormente partimos a Lima, a forjarnos de una carrera profesional, mis hermanos en ingeniería civil, y yo en ciencias de la comunicación.
Mi padrino Roberto, logró calar en ellos el interés por la ingeniería civil, el diseño estructural, la prevención sísmica y sobre todo que seamos humildes y solidarios. José lo apoyo en la publicación de su libro DISEÑO DE CONCRETO ARMADO y en el proyecto reforzamiento estructural del edificio principal del aeropuerto Jorge Chávez.
Isaac, por su lado y rememorando la labor como dirigente estudiantil de nuestro padre en la UNJFSC, también dejó huella en la UNI, con la formación de una cultura de jóvenes emprendedores y la creación del PMI UNI.
Por el año 2007, junto con Isaac fundamos la empresa Construcción & Tecnología Robisa, y empezamos ha desarrollar una serie de proyectos y ha participar en licitaciones públicas. Así recuerdo, que nuestros primeros trabajos lo hicimos en Ventanilla, luego en Lima con la reconstrucción del Teatro Municipal, la construcción del edificio en L y el reforzamiento del edificio principal de Contraloría General de la República, el edificio multifamiliar Nakamura-Kian, el colegio La Merced en Sayán, entre otros proyectos privados en consorcio.
En algunas de las obras vistes que no éramos espectadores sino que entrabamos a tallar con nuestra gente de construcción, un día hasta te remangaste las mangas de la camisa y te pusiste a bolear ladrillos y cargar puertas, de ese Beto ya no queda ni la sombra, porque eso hubieras hecho en la obra de rápido impacto una obra de tanta transcendencia para Huacho necesitaba de su autoridad en el campo de acción preguntando qué está pasando, porqué no avanza, porqué no se resuelven los problemas, etc.
Luego, fuimos ha participar de licitaciones en provincias, y ganamos por sorteo la construcción del Instituto Tecnológico Huando en Huaral durante la gestión de Alvarado. En esa obra, sufrimos el embate de la delincuencia, puesto que un domingo de trabajo asaltaron a mano armada la obra y me tuvieron junto a un trabajador de confianza y los vigilantes atados y amenazados de muerte.
Recuerdo,que luego de ello, y haciendo la evaluación de todo lo robado -yo decía- no se llevaron la edificación- porque no tenía ruedas. Sin embargo, junto con nuestros socios a pesar de las pérdidas económicas y de algunos requerimientos a modo de donación por parte de la región como bolsas de cemento para un colegio y sillas de ruedas para el sur y que –tú- entregaste logramos sobreponernos y concluir la obra.
Demás, está decir, que si bien partimos a Lima nunca nos desligamos de nuestra tierra natal y siempre hemos estado viniendo, incluso, mi mamá Lupe Samanamud y hermano José radican en Huacho.
Así, decidimos continuar con los tradicionales concursos de matemáticas que llevan el nombre del Ing. Roberto Morales, y que tú apoyaste sólo con tu presencia en dos oportunidades, y te ofreciste de llegar a ser alcalde que el municipio haría suyo ese evento para darle continuidad, cosa que no ha ocurrido.
También hemos realizado eventos de prevención sísmica y traído profesionales a dar charlas, y hay informes preliminares sobre el mal estado de nuestras edificaciones en Huacho, incluso te propuse gestionar un convenio con la UNI para gestionar la donación de un equipo acelerógrafo y tampoco hiciste nada por dotar de un espacio físico, seguro y con internet para concretar esa donación..
También, quiero evocar, qué en abril del 2015, coincidimos en un evento organizado por la Drelp, en el auditorio del municipio sobre el estado del sector Educación, y al cual había asistido la Dra. Gloria Helfer, exministra de Educación. Al término de dicho evento te me acercaste y me preguntaste de cómo iba con mi blog E-Huacho, y te mencione que ahí siempre vigente con los temas y eventos universitarios y alentando el debate de la nueva ley universitaria. Me dijiste que te gustaría que tus actividades y eventos se publicitaran en el blog E-Huacho, y acto seguido llamaste a tu jefe de relaciones públicas, Oscar Chilet, para que coordinara conmigo.
Ello, se mantuvo así, hasta el pasado mes de Julio, en que denuncié públicamente lo que consideraba un direccionamiento de dos licitaciones, para acto seguido recibir un mensaje de RR.PP en el que me requerían porqué no había consultado primero antes de publicar nada, y que por algo teníamos un vínculo de publicidad. Ante esa situación dí por culminado ese vínculo puesto que no podía aceptar ese condicionamiento.
En fin, Beto, estas son algunas situaciones que me fueron desencantando de tu gestión. 
Además, de una serie de situaciones e información que da cuenta de irregularidades y del entorno que te rodea en especial, Juan Valencia Rincón, que se atrevió a decirme que es amigo de todos los periodistas y que los huachanos le debemos agradecer todo el progreso y desarrollo que gozamos. Ese día me reí en su cara y le dije que muchos lo consideran un pulpo en el sentido peyorativo del término.
Cualquier estudiante de periodismo de primer ciclo les preguntaría, por ejemplo: ¿Cómo es que la obra de rápido impacto de 17 millones se ha desembolsado casi 15 millones y no tendría ni el 60% de avance físico? ¿Por qué no entregan información que se le solicita sobre dicha obra por ley de transparencia? ¿Por qué la piscina San Pedrito hace agua por todos lados? ¿Por qué agreden a la gente que promueve el proceso de revocatoria? ¿Por qué piden un abogado, psicologo y economista para una licitación de pistas y veredas? Evidentemente, son preguntas incómodas, pero todo funcionario público está sujeto a cuestionamientos de los ciudadanos puesto que cada sol que manejan los ministros, gobernadores, alcaldes, rectores, etc; es el dinero de nuestros tributos e impuestos. Y, todo, PERIODISTA, tiene la obligación y deber de preguntar y cuestionar.
No pensé reseñar con este motivo la trayectoria de mis hermanos y mía que vuelvo a repetir se resume en constante trabajo y esfuerzo -nada nos ha llegado fácil ni de mala manera- y lo que hemos tenido y tenemos que va desde el conocimiento teórico, técnico y práctico y nuestro equipamiento y maquinarias lo compartimos. Qué pena Beto, que durante el tiempo en que te nos aproximaste hayas tenido otras intenciones, y pensar que te presentamos a destacados profesionales por citar uno de ellos –al ingeniero Luis Morante- y no hayas aprendido nada de procesos constructivos y licitaciones correctas.
Razón tenía mi tía Juanita: hija cuida a tus hijos de ese tipo, ese hombre no me convence ahora se hace el buenito, besos y abrazos por acá, todo porque está en campaña y necesita los votos…
Para concluir, agradezco a la familia y amistades de antaño, de hoy y siempre, que nos han escrito y llamado para manifestarnos su consideración y aprecio. Muchas gracias.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

La Facultad Invisible: así es la Universidad que quieren los alumnos más brillantes

Una asociación reúne a los estudiantes con mejores expedientes para reflexionar sobre la situación de la Universidad española y proponer mejoras
·         MARCOS BARAJAS DIEGO

·         Madrid

09/11/2016 03:33

El 4 de junio de 2013, la mano del entonces ministro de Educación, José Ignacio Wert, quedó suspendida en el aire sin otros dedos que estrechar. Una decena de los 126 galardonados con el Premio Nacional de Fin de Carrera le negaron el saludo en la ceremonia de entrega como protesta por los recortes y las reformas en educación. Un año después, el retraso en la concesión de estas distinciones agotó la paciencia de los nuevos premiados, que se organizaron para exigir la agilización de los trámites. El Ministerio les escuchó y eso encendió la bombilla que alumbra las buenas ideas: ¿por qué no volver a unirse para mejorar la Universidad?

Así nacía La Facultad Invisible, una asociación sin ánimo de lucro ni vínculos políticos que sirve de foro a más de 150 premios nacionales. «Tenemos el expediente más alto de nuestras carreras, hemos vivido dentro y fuera de España, hemos estudiado en universidades públicas y privadas con diferentes tradiciones educativas y ahora algunos de nosotros damos clases en ellas mientras otros son emprendedores. Ofrecemos una visión amplia de la situación», dice David Luque, Premio Nacional en Pedagogía, coordinador del área de Artes y Humanidades de La Facultad Invisible y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria y de la Pontificia de Comillas. La pasión por la Universidad y la fuerza de verse como voz autorizada les aleja del conformismo.
Especialización
La financiación insuficiente, las continuas reformas educativas y el modo en que se organiza la propia universidad son problemas que «ponen en serio peligro la calidad de la investigación y la docencia, el acceso universal a la misma y su competitividad a nivel internacional», explica La Facultad Invisible en su web. La asociación tiene previsto publicar en unas semanas un informe detallado de la situación de la Universidad española. Hasta entonces, cada integrante ofrece su punto de vista, aunque al final las miradas se posan en el mismo punto: el error, a su juicio, de impartir una educación demasiado especializada.
«Formamos profesionales del Derecho que trabajan de forma mecánica y no juristas con sentido crítico y humanístico», denuncia Germán Teruel, Premio Nacional en Derecho, coordinador de Ciencias Sociales y Jurídicas de La Facultad Invisible y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Murcia. Reconoce que la educación española solía premiar la memoria frente a otras capacidades, pero ahora el problema radica en que «los modelos pedagógicos infantilizan la Universidad. Es un esperpento», sentencia Teruel; por eso se niega a pasar lista en el aula, bajo la asunción de que «los estudiantes son autónomos y responsables».
Luque añade otro aspecto al debate: «La multiplicación de departamentos hace de la Universidad un emporio que fragmenta el conocimiento, y no el lugar donde se reflexione sobre las cuestiones últimas y se adquiera un pensamiento propio». Pero el fallo, indica, se comete antes de pisar la facultad: «Con 14 años eliges entre Matemáticas o Literatura como si fueran incompatibles, y esa forma rígida de pensar se convierte en pobreza intelectual. Ahora muchos alumnos llegan a la universidad sin haber leído a Borges, Cortázar o Bukowski».
Competitividad
A Juan Margalef, presidente de La Facultad Invisible, Premio Nacional en Matemáticas e investigador predoctoral y profesor en la Universidad Carlos III, le molestaba de su época de estudiante que el sistema estuviera orientado a conseguir una calificación. «Quizá habría sido mejor aprender más y sacar peor nota», piensa. No es el único inconveniente. «Eso crea una competición insana, mientras que trabajar en equipo al estilo de empresas como Facebook o Google es lo que funciona. Pero los planes de Bolonia no lo han fomentado», dice. Por eso aconseja a los estudiantes que no se vean como rivales y se ayuden; una fórmula que le sirvió para obtener mejores resultados.
Encontrar rápido un buen empleo parece haberse comido el hambre de saber entre los jóvenes. «Como profesora me doy cuenta de que a los alumnos de hoy les falta la pasión que teníamos nosotros por estudiar. Los noto desilusionados y sin interés, y eso se refleja en su rendimiento», aprecia Violeta Moreno, Premio Nacional en Historia, responsable de Comunicación y Relaciones Institucionales de la asociación e investigadora predoctoral y docente en la Universidad de Sevilla. «Creen que hacer una carrera de Humanidades es una pérdida de tiempo porque no les asegura un trabajo. Estudiar, al final, se ha convertido en un trámite», añade.
La forma de contratación y promoción del profesorado tampoco convence a los miembros de La Facultad Invisible. «No tiende a la excelencia y convierte a los docentes en burócratas. Además, favorece la endogamia, porque las comisiones encargadas de hacer la selección las crea cada universidad para favorecer a sus candidatos», asegura Teruel. De ahí que «estén más preocupados de ascender puestos que de impartir clase», lamenta Luque, que también se queja de las continuas trabas que se encuentra para desempeñar su trabajo. «No es lógico que para llevar a mis alumnos al teatro deba rellenar una memoria justificando esa actividad. Toda esta burocracia te ahoga», expone.
Perfil académico
Las empresas mueven la sociedad y deberían diseñar los planes de estudio, ofertar másteres especializados y ofrecer a los egresados vías de acceso a su primer trabajo. De esta opinión es Miguel Navarro, Premio Nacional en Ingeniería Técnica de Obras Públicas, tesorero de la asociación y docente e investigador en el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Alicante. Una forma de conseguirlo, defiende, es adaptar la investigación a las necesidades del mercado.
«Detesto que la investigación aplicada que se hace con fondos públicos no llegue a la práctica. Por eso, en tres universidades españolas, como la Miguel Hernández de Elche (Alicante), hemos puesto en marcha proyectos para que los trabajos de fin de grado no sean un brindis al Sol y sus propuestas puedan hacerse realidad», cuenta Navarro.
Desorientación
«La Universidad crea trabajadores cuyo objetivo es aprobar una oposición o ascender en la jerarquía de una empresa, pero no están preparados para el mercado actual», prosigue Navarro. Para ayudar a definir los pasos que los estudiantes deben dar para que su carrera sea un éxito, La Facultad Invisible cuenta con un servicio de orientación vía Twitter y correo electrónico. «Es de lo que más orgulloso me siento porque quienes ya han pasado por esa situación aconsejan a otros, por ejemplo, sobre qué universidad es mejor para estudiar Farmacia», señala su presidente.
El orgullo también se dibuja en su voz cuando habla de la campaña de financiación solidaria por medio de crowdfunding o micromecenazgo, con la que se subvencionará a una decena de estudiantes cuya brillante trayectoria pueda verse comprometida por cuestiones económicas. «No buscamos el amarillismo, sino ayudar a quien no lo tiene fácil», matiza Margalef. «Yo tuve la suerte de que mis padres me costearon los estudios y pude dedicarme al 100% a la carrera pero, desafortunadamente, es una ayuda de la que no todos pueden disfrutar», recuerda Navarro. Moreno, por su parte, ve con tristeza que el precio de las matrículas obligue a los futuros alumnos a decantarse por los estudios que pueden permitirse y no por los que en realidad desean cursar.
Con todo, no faltan razones para la esperanza. Desde La Facultad Invisible son conscientes de que el sistema universitario español ha formado a un elevado número de estudiantes y alberga excelentes grupos de investigación. «Queda mucho por hacer, pero ya hemos puesto la cuña para que la gente nos escuche», recalca Margalef. Se niegan a ser invisibles.

Fuente: El Mundo