lunes, 30 de enero de 2012

Por una universidad coherente

Por Zenón Depaz Toledo

Dieciséis nuevas universidades fueron creadas, sin sustento técnico, por el gobierno aprista. Doce de ellas tomando, inconsultamente, sedes ya existentes de universidades o de institutos tecnológicos públicos. Ese fenómeno, alentado por congresistas y caciques regionales en busca de votos, ha dejado una fuente de conflictos sociales (en Huancavelica produjo ya tres muertos). Tal vez intuyendo ello, el 7 de noviembre pasado el Ejecutivo declaró una moratoria en la creación de nuevas universidades.

No obstante, esa moratoria solo detiene momentáneamente la ola, mas no su presión creciente, alimentada por la propia “clase política”, incluyendo parlamentarios oficialistas (lo cual corrobora que el actual gobierno carece de definiciones programáticas y políticas de Estado al respecto). Seis nuevas universidades públicas han sido propuestas en el Congreso durante el último semestre: Pedro Spadaro promueve crear una en Ventanilla. Lo mismo propuso, para Puente Piedra, Rennán Espinoza (quien, irónicamente, preside la Comisión de Educación). Yonhy Lescano plantea crear la Universidad Nacional Aymara (sic). Y los congresistas nacionalistas logran aquí plena mayoría: Ana Jara (ahora ministra de la Mujer, sin que se sepa por qué), Rubén Coa y José Urquizo, promueven activamente la creación de universidades nacionales en Chincha, el Vilcanota y el VRAE (¿!), respectivamente.

En junio del 2010 el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional al CONAFU (órgano encargado de autorizar nuevas universidades); no obstante, en una de sus últimas medidas, el 27 de julio del año pasado, el anterior Congreso restituyó por un año, mediante Ley N° 29780, las competencias de ese organismo, precisamente para aprobar los proyectos institucionales de todas las universidades que, demagógicamente, dejó creadas.

En cuanto a la apertura de universidades privadas, la pachanga ha sido mayor, y muchos congresistas, exministros y hasta expresidentes han participado de ella, haciendo valer sus intereses privados y agravando con ello el desconcierto (la anomia) que muestra hoy el panorama universitario en el país.

En esas condiciones no hay posibilidad de pensar seriamente en el desarrollo nacional, y la propuesta (¿ya olvidada?) de crear un ministerio para la ciencia y la tecnología, por fuera de las universidades y dejándolas tal como están, es una broma cruel. Contrariamente a lo dicho por el ministro Valdés, en este ámbito el país requiere profundos y audaces experimentos, fundados en un conocimiento cabal de la situación de la Educación Superior y los retos que enfrenta, tomando en cuenta la posición del país en la escena contemporánea.

Debo estos apuntes a la lectura de un interesante boletín virtual (universidadcoherente.org), promovido por investigadores jóvenes, signo de que la renovación es posible en este importante espacio de la agenda política.

Fuente: La Primera

domingo, 29 de enero de 2012

“La Universidad Peruana vive un cambio para la mejora de su calidad”

Por: Milber Ureña Peralta.
Director (e) de Evaluación y Acreditación - CONEAU

Es un hecho que la acreditación ha llegado para quedarse en el Perú como el instrumento de mejora continua que la universidad necesitaba. Esta apreciación se sustenta en la opinión de observadores nacionales e internacionales , públicos y privados , así como en el análisis de las cifras que como resultados ha tenido este proceso en su implementación desde hace tres años.
En primer lugar, una cifra que demuestra el avance del proceso de acreditación, es que más del 50% de las 470 carreras universitarias que han oficializado su proceso de autoevaluación son de acreditación voluntaria ; lo que implica un compromiso por evaluar sus procesos académicos y de gestión y un afán de mejora continua más allá de la obligatoriedad. Otros datos interesantes señalan que más del 75% de universidades institucionalizadas que cuentan con carreras de Educación se encuentran en procesos de autoevaluación para la acreditación utilizando el Modelo de Calidad del CONEAU, asimismo contamos con que el 90% de las 77 universidades institucionalizadas han inscrito sus comités internos de calidad.

Es también significativo y motivador el saber que el 53% de los asistentes al “1er. Encuentro de la Calidad de la Universidad Peruana” consideraron que la labor realizada por el CONEAU fue buena y un 31% muy buena. Se espera que este 2012 se presente ante la sociedad la primera carrera acreditada, lo que será el punto de partida para un mayor acercamiento entre la sociedad, la universidad y los grupos de interés.

Hay un camino trazado por la evolución de la acreditación que conducirá a la mejora de la calidad de los procesos de la universidad peruana, constituido por etapas definidas por modelos y estándares de calidad (Ver gráfico). Se inicia con una etapa [A] donde se demanda la sistematización de los procesos (ordenemos la casa para ser mejores), le sigue otra [B] donde prioritariamente se evaluará la eficacia de los mismos (fortalezcamos nuestra actitud y aptitud para lograr metas cada vez más ambiciosas), la tercera [C] donde se evaluará la eficiencia (logremos mejorar a costos menores) y, en adelante, la etapa [D] donde se evaluará la efectividad (eficacia + eficiencia) que conducirá al modelado de los procesos y su optimización, para que la formación de un profesional, la investigación, la extensión y la proyección social, garanticen el satisfacer a un futuro cada vez más exigente.

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http://coneau.gob.pe/files/dea/La_Universidad_Peruana_vive_un_cambio_para_la_mejora_de_su_calidad.pdf