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domingo, 26 de julio de 2009

Rector PUCP: Uno hereda una chacra, trabaja en ella 60 años, le pone edificios y después dicen que los edificios son también la herencia

Revista Caretas entrevista al Dr. Marcial Rubio Correa rector de la PUCP

Toda su formación la hizo en La Católica. ¿Se puede decir que es un producto de la universidad?

Ciento por ciento. Yo entré aquí el 65 y todavía estoy. Fui presidente del Centro Federado de Letras y por mucho tiempo secretario de Henry Pease.Con filiación de izquierda.Sí, claro, he pertenecido a Izquierda Unida.

¿Tienen razón los que dicen que la izquierda y los no creyentes se entronizan en puestos claves?

Yo siempre he sido católico. Además los parámetros de la izquierda hace 30 años eran distintos. Soy un socialista cristiano. Creo en la Doctrina Social de la Iglesia, en que el trabajo es la fuente de la riqueza y que hay que remunerarlo bien.
¿Por qué cree que no cuenta con la simpatía de monseñor Cipriani?
Él ha dicho que la universidad es más abierta que lo que debería ser. Hay universidades católicas en las que las facultades de Ciencias Sociales se han cerrado.O en las que profesores no católicos no pueden enseñar.Alguna vez se alabó la decisión de una universidad católica italiana en la cual, para enseñar, había que llevar certificado de catolicidad de su párroco. Son posiciones extremas. La Constitución Ex Corde Ecclesiae autoriza a que los profesores no necesariamente sean católicos. Lo único que pide, lógicamente, es que respeten las ideas católicas.
¿Lo que existe es una lucha ideológica para condenar a un moderno Galileo?
Ojalá lo fuera. Lo que hay es una concepción de universidad católica como una institución pastoral.¿El Vaticano exige eso?No es concepción del Vaticano. Nosotros estuvimos en una reunión de universidades católicas en Estados Unidos a raíz de la cual la Carta Ex Corde Ecclesiae ha sido declarada oficialmenteen revisión en el Vaticano, debido a problemas en su aplicación.
¿Porque es una Carta muy cerrada?
No es cerrada. Es la forma como la interpretan en diversos obispados del mundo, concretamente aquí, muy cerrada.
¿Entonces no van a cumplirla?
Nosotros sí cumplimos con Ex Corde Ecclesiae. Natale Amprimo dice que usted ha salido con el pie en alto.No es cierto. Yo he respondido a un comunicado del arzobispado, que entremezcla el tema de la herencia de don José de la Riva Agüero, que es un problema en el cual solo están monseñor Cipriani y el señor Walter Muñoz Cho (quien busca convertirse en el representante del Arzobispado ante la Junta Administradora de los bienes legados), con el tema del Estatuto. Ahí no hay comunicado de la Conferencia Episcopal ni del Vaticano. Yo dije que tenemos una relación cordial con la Iglesia.
Cipriani ha declarado que los obispos no estuvieron en su elección como rector.
Pero ningún obispo ha cuestionado mi elección.
¿Ha recibido el saludo de ellos?
He recibido congratulaciones.
Si no es una confrontación Iglesia vs Academia, ¿se trata del control de la universidad?
Con el control económico se tiene todo el control. Ahí se acaba la autonomía de la universidad.
¿El testamento del benefactor no da sustento en alguna medida al reclamo de Cipriani?
La muerte de don José de la Riva Agüero ocurrió hace casi 70 años. El testamento mandaba que durante los primeros 20 años, la universidad reciba sólo las rentas, y si luego de ellos la herencia existía todavía, que la Junta le entregara la propiedad. En 1964 así lo hizo y en 1994 estableció que no tenía nada que administrar. El testamento no le da al arzobispo de Lima ninguna atribución sobre la herencia. Lo único que dice es que designa uno de los miembros de la Junta. Ni siquiera dice que es su representante.
El abogado del arzobispo ha declarado que tiene derechos sobre todos los bienes de la universidad generados a partir de lo heredado.
Uno hereda una chacra, trabaja en ella 60 años, le pone edificios y después dicen que los edificios son también la herencia. Exactamente eso es lo que dice el doctor Amprimo. Yo estoy totalmente en desacuerdo.
Esa declaración delata una intención económica.
Eso es obvio.
No es muy feliz para alguien que dice perseguir un fin espiritual.
El reclamo que le hace a la universidad el arzobispado es un reclamo de bienes materiales. Aquí no ha habido nada espiritual hasta hoy.
¿Cómo van los litigios?
Si el Tribunal Constitucional declara fundado el amparo, quedamos protegidos. Pero si lo declaran infundado o improcedente, no pasa nada. Lo único que puede hacer el TC en este caso es decir: hubo amenaza, que cese, o no hay violación del derecho. No otorga ningún derecho a nada.
¿Y en el cauce judicial ordinario?
Hay un proceso en el que nosotros hemos pedido que se diga qué dicen los testamentos y el señor Muñoz Cho ha planteado que se incluya en la administración de la Junta todos los bienes de la Católica. Incluso Centrum, que lo compramos en el 2000 con un crédito, el centro comercial que ha sido construido por los inquilinos, los edificios del campus –unos producto de donaciones, otros del trabajo de la universidad que reinvierte–, lo quieren todo. Nadie puede decir que esos bienes son la herencia.
El doctor Amprimo lo ha dicho.
No sé cuáles serán sus razones jurídicas para decir eso. La herencia es una lista de bienes inventariada a la muerte de quien la deja.
A grosso modo, ¿a cuánto ascienden los bienes de la universidad?
Lo que tiene hoy la Católica está por el orden de los US$ 200 millones. En este campus hay 44 hectáreas con dos tercios de verde, flora y fauna enriquecidas. Hasta con venadillos por ahí.
Por lo visto, no tiene intención de rectificarse como se lo pide el Cardenal.
No tengo nada que rectificar. Lo que he dicho es que a monseñor Cipriani parece no gustarle la universidad que somos. Y solamente hay que escucharlo para darse cuenta.
Entrevista: Zenaida Solís (Caretas)
Fotos: Víctor Ch. Vargas (Caretas)

lunes, 13 de julio de 2009

Rector PUCP: “Tenemos un deber con el Perú”

Marcial Rubio. El prestigioso docente y tratadista de Derecho, ex ministro de Educación y vicerrector académico, habla de su gestión como nuevo rector de la PUCP y, cómo no, del pleito con el Arzobispado.

Federico de Cárdenas.

Para una institución que va hacia su primer siglo, el equilibrio entre renovación y continuidad es una fórmula a cultivar. ¿Qué propone el equipo que se hace cargo contigo de la PUCP?

Tenemos una gran herencia de calidad que vamos a mantener, pero también debemos ir al paso del incremento del conocimiento y el desarrollo de las disciplinas de enseñanza. Estamos en ese esfuerzo y trataremos de mantenerlo. Entraremos mucho en investigación –la comunidad universitaria considera que hay que incrementarla–, internacionalizar la PUCP e incentivar un proceso de democratización, que quiere decir participación interna en estas decisiones.

Para eso se ha creado un vicerrectorado de investigación...
Sí, e irá paralelo a los vicerrectorados académico y administrativo. La idea es que eso signifique una política de desarrollo de la investigación en la PUCP.

¿Qué debemos entender por internacionalizar la PUCP?

Es un proceso que viene de atrás y continúa. Consiste en la posibilidad de intercambiar alumnos con el exterior, tanto en pregrado como en posgrado, incentivar la relación de profesores nuestros con colegas del exterior, hacer que profesores extranjeros puedan venir a dictar a la PUCP y viceversa, y establecer redes de investigación. Hoy la investigación no se hace en solitario: participan cinco o diez universidades –según el objeto de la investigación– y eso aumenta la posibilidad de hacer las cosas bien.

La PUCP, entre las universidades peruanas, es una de las que conocieron mayor incremento de alumnado. ¿Eso va a continuar?

Es verdad que hemos crecido, pero de modo controlado. En este momento tenemos 20,000 estudiantes, unos 4,000 de posgrado y algo de 16,000 de pregrado. La idea es que ese número se mantenga, con un crecimiento paulatino. No queremos 25,000 o 30,000 estudiantes, sino mantener la calidad de los servicios, desarrollar la investigación y seguir progresando.

¿Se podría decir que el campus les está quedando pequeño?

Sí y no. Como todo evoluciona, desde hace un tiempo los arquitectos –ahora tenemos una especialidad en casa– nos han dicho que el campus es en realidad una pequeña ciudad que debe ser tratada como tal, pues por aquí circulan 25,000 personas al día. Como campus tenemos aún espacio...

¿Y como ciudad?
Debemos reformularla: tener parques, jardines, lugares de recreo, de estudio y no solo oficinas y aulas. La idea, en primer lugar, es que el espacio verde no se toque y que si se utiliza en una parte, hay que restituirlo en otra. Creceremos un poco, solo un poco, hacia arriba y luego abriremos otros campus fuera de este campus central.

¿Ofrecerán más carreras?
Por ahora estamos consolidando algunas. En diez años hemos creado Ingeniería Mecatrónica, Arquitectura, Ciencias de la Comunicación y la idea es invertir, desarrollar aulas y equipamientos. Es probable que algunas disciplinas que ahora enseñamos no como licenciaturas pasen a serlo, sobre todo en el campo de las artes. Hay que estudiar el cambio.

Pasando a la disputa con el Arzobispado, está claro que la PUCP defiende su autonomía y el derecho a administrar libremente los bienes que por mandato testamentario recibió de José de la Riva Agüero. Este último es el que se encuentra disputado.

Sí. Somos universidad católica y pontificia, y eso no ha sido discutido ni cuestionado. Lo que está en litigio con el señor Muñoz Cho –persona nombrada a la junta administradora– es si él tiene, como miembro de la junta, la atribución de disponer de los bienes de la universidad. Hemos dicho que no, y por lo dicho en el último comunicado del arzobispado estamos convencidos de estar ante un intento de copar –y no solo económicamente– a la universidad. Vamos a defender en todos los espacios, no solo la propiedad de los bienes, sino la autonomía de la PUCP.

Ese será un proceso largo...

Implica una discusión judicial larga, porque si bien hay una acción de amparo que la PUCP ha interpuesto hace dos años y que se verá este año en el TC, han comenzado otros dos procesos de los que llaman “de conocimiento” ante el PJ, en los que habrá que probar diversas cosas que ellos argumentan.

Si bien el cardenal Cipriani sostiene que su único interés es hacer cumplir la voluntad de Riva Agüero, en el expediente se llega a cuestionar la administración, por las autoridades de la PUCP, de lo que han sido esos bienes.

Sí. Hay un tono en los comunicados, sobre todo en el último del Arzobispado, que da la impresión de que la PUCP está al garete porque la Junta no funciona, y eso no es cierto. Si se cotejan los últimos resultados de la PUCP a nivel internacional, estamos bien ubicados en los cuadros de méritos serios del mundo. Además, tenemos un sistema de evaluación interna y externa de las cuentas sumamente exigente, y un sistema de gobierno que es el de la Ley Universitaria.

¿Puede la PUCP tener excelentes relaciones con el Vaticano y muy malas con el Arzobispado?

Parece paradójico, pero sucede así. Tenemos buenas relaciones con muchos obispos del Perú, la Conferencia Episcopal y el Vaticano, donde nuestro anterior rector estuvo varias veces invitado en su condición de rector de la PUCP. Siempre fue todo muy cordial. Nuestra posición se encuadra dentro del Estatuto actual de la PUCP, que no pensamos cambiar, y si hay un arreglo será en los términos que dicho Estatuto establece.

“En la Católica seguiremos diciendo lo que pensamos...”

Cuando se han dado coyunturas difíciles, la PUCP se ha pronunciado. ¿Seguirá haciéndolo?

Sí. Tenemos un deber con el Perú. La parábola evangélica dice que debes devolver el doble de lo que recibes, y estamos dispuestos a hacerlo, primero colaborando con nuestro Estado, y luego diciendo lo que pensamos como entidad que reflexiona sobre el país, a fin de crear una imagen consistente del mismo y una política de largo plazo que nos haga viables. Pero siempre nuestros pronunciamientos serán en la idea de crear consenso sobre el progreso del Perú.

Una última pregunta, a nivel personal. Eres uno de los docentes de Derecho e investigadores más constantes en la materia. ¿Esta vocación se verá postergada por tu nuevo cargo?

En verdad, no lo sé. Hasta hoy he podido ser profesor aún en los momentos más difíciles. Además, soy rector porque soy profesor, y deseo seguir enseñando. Veremos si eso es posible. Otra cosa que he hecho en mi vida ha sido reflexionar mis cursos y escribir sobre eso. Si queda un poco de tiempo libre, trataré de usarlo en eso. Un profesor investiga, escribe y enseña, y yo trataré de mantenerlo.

Fuente: La República