jueves, 3 de enero de 2013

Examen chileno de ingreso a universidad exhibe desigualdad social

Los resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) en Chile, un examen estandarizado que mide las capacidades de los jóvenes para entrar a la educación superior, y que fueron difundidos hoy, demostraron las desigualdades y la segregación del sistema educacional chileno.
El mismo ministro de Educación de Chile, Harald Beyer, reconoció que "creo que la PSU fracasó, los objetivos no se han cumplido", resaltando que si su objetivo fue mejorar el sistema de selección basado en contenidos y no aptitudes, este sólo aumentó las desigualdades.
"Este sistema, en vez de levantar la educación escolar, la ha achatado, fue justamente lo contrario a lo que se prometió, que era desde mayor equidad hasta menor interferencia en el currículum escolar", señaló el ministro.
La prueba es enfrentada cada año por cerca de 200.000 jóvenes que terminan la educación secundaria, convirtiéndose en una verdadera evaluación general de la educación escolar en el país y es la única vía de acceso a las mejores universidades de Chile, tanto públicas como privadas.
En la versión del 2012, que fue efectuada a principios de diciembre pasado, 233.000 jóvenes participaron en el examen.
De ellos unos 4.000 encabezaron la lista con altos puntajes.
Sin embargo, de ese grupo destacado, el 61 por ciento son jóvenes que provienen de colegios particulares y un 24 por ciento egresaron de establecimientos subvencionados (privados que reciben fondos totales o parciales del Estado), donde estudia mayoritariamente la clase media.
Empero, sólo 14 por ciento de los mejores resultados corresponde a establecimientos públicos administrados por los municipios (gobiernos distritales).
El PSU, que consiste en dos pruebas obligatorias -lengua y matemáticas- y otras específicas por cada área del conocimiento, posee un máximo variable de 820 puntos y un mínimo de 475 para aprobar el examen.
Sólo el 67,6 por ciento superó esa barrera de los 475 puntos.
La media de la prueba de lenguaje en colegios privados fue de 606,69 unidades, en los subvencionados de 490,73 puntos y en los públicos de 453,78.
Entre los alumnos que superaron la barrera de las 475 unidades, el 90 por ciento de los egresados de colegios particulares lograron esa meta, sólo el 39 por ciento pasó ese puntaje los alumnos municipales, y entre los particulares subvencionados, la cifra llegó al 56 por ciento.
Entre los alumnos que obtuvieron más de 600 puntos, el mínimo para postular a las mejores universidades, el escenario es similar.
El límite fue superado por el 58 por ciento de los estudiantes de colegios privados, por sólo el 13 por ciento de los subvencionados, y el 7 por ciento de los municipales.
Sin embargo, estos números también ocultan realidades, como el caso de establecimientos como el Instituto Nacional, colegio público y de mayor tradición, cuyos alumnos obtuvieron los mayores puntajes en las distintas pruebas.
El motivo -explica su dirección- es que seleccionan a los mejores alumnos del país.
Aun así, la diferencia entre colegios públicos y privados sólo se incrementó.
En 2004 cuando se tomó por primer vez la PSU, esa brecha fue de 123,4 puntos entre la media de ambos sectores, pero ahora se amplió a 160.
Sin embargo, entre los estudiantes chilenos las críticas son más duras.
Los representantes del mundo estudiantil ven como esto sólo extiende en el tiempo los problemas que los han motivado a salir a las calles en protestas masivas durante los dos últimos años para demandar reformas.
"Sabemos perfectamente que los resultados de la PSU son un síntoma más de lo que está ocurriendo con la educación pública, que ha sido abandonada. Lo que ocurre en este abandono es el reforzamiento y la profundización de la educación privada", dijo la vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), Eloísa González.
Por su parte, José Donoso, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago, indicó que "tenemos claro que la calidad de la educación".
"Hoy día es segregadora. La calidad se define por la capacidad de pago. Uno adquiere la calidad que puede pagar", señaló el dirigente.
Sin embargo, los problemas no terminan ahí. Cerca de 90.000 alumnos que obtuvieron la puntuación podrán postular al Crédito con Aval del Estado.
De ellos, el 25 por ciento son estudiantes de colegios municipales y más de la mitad, 56 por ciento, de colegios subvencionados.
En cambio, los alumnos de colegios privados provienen de familias que en su mayoría de los casos pueden costear los estudios Universitarios.
Este sistema de créditos también ha generado críticas, al provocar que las Universidades subieran los costos de las carreras a partir del 2006 hasta en un 65 por ciento.
Estos incrementos sólo generan alto endeudamiento, pues los jóvenes deben pagar en cuotas de 20 años hasta el doble del costo original por 4 o 5 años de estudios, a pesar de que las movilizaciones de los estudiantes provocaron la baja en la tasa interés y un proyecto para terminar con el crédito bancario.
Sin embargo, ya existe un sistema creado por las Universidades públicas para comenzar a revertir esta tendencia de segregación, mediante una clasificación en cada colegio para ir premiando a los mejores alumnos de acuerdo a las tendencias históricas de sus establecimientos.
El sistema bonificará con puntos a los alumnos ubicados por sobre la media de su generación escolar, lo que este año podría beneficiar a unos 74.000 alumnos, según datos entregados por la Universidad Católica de Valparaíso.
De ese total, serían 27.000 alumnos municipales, 38.000 subvencionados y 8.000 provenientes de colegios privados quienes serían favorecidos.
El proceso de postulación comenzó el miércoles a la medianoche y se extenderá hasta el sábado 5 de enero. Los jóvenes chilenos podrán elegir entre 13.000 carreras y 550.000 cupos disponibles.
 

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