viernes, 2 de julio de 2010

En defensa del Tercio Estudiantil

Por: Hugo Guerra

Sábado 26 de Junio del 2010

El proyecto de ley aprobado por el Congreso que supuestamente busca “democratizar” la elección de los rectores universitarios atenta contra los derechos estudiantiles.

Hace 92 años en Córdoba, Argentina, se gestó la gran Reforma Universitaria latinoamericana, cuando un puñado de estudiantes y jóvenes graduados rompió las seniles estructuras de un esquema elitista que —escudado en criterios eclesiales anquilosados— impedía que el pueblo accediera plenamente a la educación superior.

El desprecio por los estudiantes y el afán terrible por retener el control a cualquier costa, los resumió un rector impuesto por la oligarquía cuando dijo: “Prefiero antes que renunciar que quede el tendal de cadáveres de estudiantes…”. Contra eso la Federación Universitaria Argentina luchó enérgicamente hasta que la reforma estableció de manera orgánica la participación de los educandos en las elecciones de autoridades, por medio del llamado Tercio Estudiantil. Ese modelo fue ratificado en mayo de 1968, cuando la gran revuelta de Nanterre terminó con el mandarinato académico.

Desde entonces en el Perú, por encima de cualquier contingencia social, política o económica, muchas generaciones de alumnos y catedráticos hemos luchado por mantener en la universidad pública el cogobierno, la autonomía (no la extraterritorialidad), la libertad de cátedra, la gratuidad de la enseñanza, el ingreso irrestricto y la extensión social.

Pero vemos con asombro cómo hoy, so pretexto de enfrentar la nueva infiltración senderista en nuestra alma máter sanmarquina, ciertos congresistas pretenden desconocer por vía indirecta el derecho de los estudiantes, planteando falazmente que la elección de rectores sea vía votación “universal, obligatoria, directa, secreta y pacífica”.

Eso significa que, aun cuando el peso ponderado final del voto de los jóvenes pudiera representar la tercera parte del total, desaparecerá el Tercio Estudiantil como institución intrauniversitaria. Además, se restringirán las potestades de la Asamblea Universitaria para designar al rector y vicerrector, y se recortan también los derechos de los consejos de facultad para elegir a los decanos.

Ello es antidemocrático porque, por ejemplo, mientras que hoy en San Marcos la asamblea cuenta con unas 114 personas para tomar decisiones, si se aprueba la nueva ley, solo 36 privilegiados aglutinarán el poder.

En los últimos 25 años cinco veces se ha modificado el sistema de elección, y ahora —cuando la infiltración terrorista es cuestión totalmente diferente a este tema— se quieren introducir criterios falaces de selección de autoridades, suponiendo que las universidades públicas, con su tremenda complejidad social y académica, son equiparables a las repúblicas; cosa que demuestra, además, que los legisladores no recuerdan que el artículo 18 de la Constitución precisa que estas instituciones tienen como finalidad “la formación profesional, la difusión cultural, la creación intelectual y artística y la investigación científica y tecnológica”, y no el gobierno del Estado.

Los legisladores no captan, tampoco, lo evidente: que si se aprueba la ley, las universidades se politizarán más, se convertirán en escenarios de luchas partidarias y terminarán convirtiéndose en objetivos políticos fragmentados y debilitados. Es decir, en entidades incapaces de defender su autonomía.

Peor todavía, en el proyecto se pretende incluir también a las universidades privadas y se desconoce que al estar regidas por el D.L. 882 (y no por la Ley Universitaria) tienen derecho a organizarse y administrarse como mejor parezca a sus promotores o asociados según cada caso. Recuérdese que el Tribunal Constitucional en el caso de la cuestionada Ley 28637, que regula precisamente la elección de autoridades universitarias, ya estableció que las universidades privadas se rigen por lo que dispongan sus estatutos.

Por todo esto, pues, el proyecto de ley debe ser observado por el Ejecutivo si el gobierno del Apra no quiere atentar contra la democratización de la cultura y la libertad de las entidades educativas. En cuanto a los estudiantes y profesores auténticamente democráticos, recordémosles que la universidad no puede aceptar que le impongan criterios lesivos a su rol de conciencia crítica de la nación.

Fuente: El Comercio

jueves, 1 de julio de 2010

Rector UNI y presidente ANR rechazan enérgicamente ley del voto universal

El rector de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Aurelio Padilla Ríos, e Iván Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Rectores (ANR), expresaron su rechazo a la propuesta, aprobada por el Congreso, que establece que las máximas autoridades universitarias deberán ser elegidas por los alumnos mediante votación universal, directa y secreta.
En diálogo con RPP, Padilla Ríos estimó que la autógrafa que modifica la Ley Universitaria debe ser observada, al considerar que la iniciativa puede crear inestabilidad en las casas de estudio.
"Más que requisitos para elegir autoridades, han hecho una lista de causales de vacancia. Y entre las causales de vacancia hay situaciones que se van a prestar a la subjetividad. Van a ser temas donde las autoridades van a ser denunciadas constantemente", comentó.
"Pienso que la ley tiene que ser observada. Tiene que participar gente que tenga conocimiento y gente que tenga buen propósito. No por el hecho de tener atribuciones de legislar van a escribir cualquier cosa. Estamos hablando de los centros de formación de recursos humanos para dirigir al país", agregó.
En tanto, Iván Rodríguez, rector de la Universidad Ricardo Palma, consideró que la ley que modifica la Ley Universitaria fomentará que en el interior de las casas de estudio "se creen problemas artificialmente para las vacancias de los rectores".
"Lo que hay es leyes ciegas. Por ejemplo, la actual ley universitaria tiene más de veinte modificaciones, de avances y de retrocesos. Indica que el legislador no conoce la materia universitaria y toma decisiones políticas", refirió.

Fuente: RPP

Falleció Carlos Meza ex alcalde de Huacho

Tras cumplirse un mes del fallecimiento del alcalde de la Provincia de Huaura, Pedro Zurita; el ex alcalde provincial, Carlos Meza Velásquez, falleció el día de ayer en el hospital de Essalud Gustavo Lanatta de Huacho.
El popular “Huaco” como lo conocían sus amigos, debido a que fundó un Movimiento Político al cual le puso peculiar nombre, y cuyo símbolo era un huaco, sufría de diabetes, enfermedad que a la postre le causó la muerte.
Sus restos se vienen velando en las instalaciones del Salón Pablo VI al costado de la Iglesis Catedral de Huacho.