martes, 6 de febrero de 2018

Sin universidad no hay ciencia

Hace unos días, la Fundación Alternativas presentaba un informe sobre la Ciencia y la Tecnología en España, en cuyo resumen ejecutivo se señalaba la disminución del número de artículos científicos publicados en las primeras revistas mundiales, la drástica caída del número de patentes, la caída de la inversión en I+D en un 30% y la merma de la masa crítica de los recursos humanos dedicados a I+D. Nada sorprendente, porque es la crónica de un derrumbe anunciado desde hace años por universidades, sociedades científicas e investigadores, entre otros.
Las causas son de sobra conocidas: la disminución global de la inversión en I+D+i (especialmente la privada); el descenso de los fondos públicos destinados a investigación; la disminución del número de contratos para doctorado (FPI y FPU); la imposibilidad de reposición de investigadores, con el desmembramiento de grupos de investigación; el descenso progresivo del número de proyectos financiados y del importe medio de la subvención; la dificultad de la gestión de la investigación, que obliga a los investigadores a dedicar un número impagable de horas a estas tareas y que se verá incrementada con la entrada en vigor, en marzo, de la nueva Ley de Contratos del Sector Público.
Pero, hay una causa fundamental que casi nadie considera: se está dejando a las universidades al margen de la investigación. Se está alejando la investigación de los departamentos universitarios y esto tiene un efecto letal. Se nos lanza el mensaje de que la universidad no es el entorno adecuado para hacer investigación de calidad. En los últimos años se han creado numerosos centros de investigación alejados de la universidad. Han surgido iniciativas, como ICREA o Ikerbasque, que montan estructuras de investigación paralelas a las universidades. Bienvenidas sean, pero que se hagan en conexión con las universidades y no en su detrimento.
En lugar de favorecer la colaboración de los investigadores en la docencia, se expolia a las universidades de sus mejores profesores-investigadores, que saltan a estos centros para dedicarse íntegramente a la investigación. Y como no hay reposición, la tarea docente recae en los que quedan, que ven mermado su tiempo y disponibilidad para hacer investigación. ¿Se dan cuenta del círculo vicioso? Se nos achaca que nuestro sistema de gobernanza, contratación y gestión no es el adecuado para el desarrollo de la investigación avanzada. Pero quienes lo dicen son los que aprueban la ley de contratos, limitan las tasas de reposición para profesores y exigen acreditaciones para acceder a las universidades que impiden la internacionalización.
El análisis de los resultados de las últimas convocatorias de los planes nacionales de investigación muestra cómo cada año más proyectos van a parar a grupos de estos centros de investigación, en detrimento de los de las universidades. Se dirá que es pura concurrencia competitiva, pero para competir debe haber igualdad de condiciones. Con la excusa de primar la excelencia se ha apostado por financiar el vértice de la pirámide investigadora, dejando a la intemperie a la base que la sustenta. Por supuesto que hay que financiar la cúspide. Pero el vértice no se sustenta sin una sólida y nutrida base sin la cual estaremos destruyendo todo el sistema. No estamos hablando de grandes cantidades: unas decenas de millones sostenidos en el tiempo marcarían una diferencia enorme. En la década de los ochenta la ciencia española dio un salto muy importante para colocarse en puestos de honor a nivel internacional, en condiciones económicas nada fáciles, gracias a pequeños incentivos para la investigación y a la creación, precisamente a través de los planes nacionales, de un amplio tejido de grupos de investigación en las universidades. Ahora ocurre lo contrario: grupos sólidos de investigación no consiguen proyectos a pesar de ser bien calificados, lo que conduce a la desmotivación.
Por supuesto que la universidad necesita hacer muchos cambios. Hay que diseñar estructuras más flexibles que permitan la movilidad de investigadores entre ella y los centros de investigación. Tener en cuenta la investigación al elaborar los presupuestos y las plantillas. Introducir gestores de investigación en nuestra administración. Todo ello precisa también recursos. Necesitamos, de una vez por todas, un compromiso de Estado, una apuesta pública y social por la ciencia, que se apoye y cuente con las universidades. La universidad no es el problema, sino una parte esencial de la solución. Sin universidad no hay ciencia. Y sin ciencia no hay futuro. Completen ustedes el silogismo.
Carlos Andradas es rector de la Universidad Complutense.
Fuente: El País

viernes, 2 de febrero de 2018

Mi bronca con enero

Por Engels Ortiz Samanamud

Un 9 de Enero, hace 34 años, mi madre recibió la trágica noticia de la muerte de mi padre José, ya podrán imaginarse el profundo dolor que ello ocasionó en ella y en mis dos hermanos mayores, en mi caso estaba apenas por cumplir 3 años.
Fueron pasando los años, y con el acompañamiento de mi abuelo materno Ricardo y posteriormente mi padrino Roberto, pudimos suplir la ausencia física de nuestro padre. 
Posteriormente, un 21 de Enero, hace 10 años, no imaginé que en este mismo mes, fallecería nuestro padrino Roberto, que fue como un padre para mis hermanos y mi persona.
Es así, cuando se acerca un fin de año, que se asoman a mi memoria el recuerdo de dos partidas que calaron mucho en mi persona, quizás, ya con los años transcurridos he podido encontrar sosiego.
Recuerdo, a los días de producida la partida de mi padrino Roberto, yo estaba sumido en una profunda tristeza y me alcanzaron un artículo escrito por el exrector de San Marcos, Manuel Burga, titulado Adíós, rector emprendedor, en alusión a la figura de mi padrino Roberto en su calidad de rector de la UNI.
En ese artículo, leí esto: Los rectores, en las universidades públicas peruanas sobre todo, como muchas autoridades elegidas en nuestro país, somos como veleros de épocas pasadas, no dependemos de nuestros propios motores, sino de la calidad y dirección de los vientos.
De ahí, quedé pensando, que este párrafo encaja en la vida de todo ser humano, pues considero que nuestras vidas son como veleros que van al ritmo de cómo nos lleven los vientos, por ello, no sabemos en qué momento llegue la tormenta y nuestro velero naufrague.
El fatídico 2 de enero del 2018, ha enlutado a decenas de familias huachanas, y creo comprender la profunda tristeza que han de estar pasando. Espero, que el tiempo les permita encontrar a padres, hermanos, hijos y amistades; la tranquilidad necesaria, y, sobre todo, la debida justicia por esta tragedia que se pudo evitar o mitigar.

Publicado el 07/01/18

jueves, 1 de febrero de 2018

¿Cuál es considerada la mejor universidad del Perú?

Webometrics es el ranking académico más grande del mundo que evalúa el desempeño de las universidades considerando su presencia e impacto en la web.

La Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) informó que es considerada el mejor centro de estudios superior del país y se ubica en el puesto 37 de América Latina en el Ranking Web de Universidades (Webometrics) del 2018.

Webometrics es el ranking académico más grande del mundo de instituciones de educación superior que evalúa el desempeño de las universidades considerando su presencia e impacto en la web. Se publica dos veces al año e incluye a más de 20 mil universidades que tienen un dominio web independiente.

La metodología de esta clasificación elaborada por el Laboratorio de Cibermetría del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España examina cuatro criterios: presencia (número y apariciones de páginas web de la universidad en buscadores), impacto (número de enlaces externos que recibe el dominio web), apertura (acceso abierto de ficheros ricos, como pdf, ps, doc, ppt, y artículos en Google Scholar) y excelencia (producción científica de calidad).
“En los tres primeros criterios la PUCP se posiciona como la mejor del país, mientras que solo en excelencia se ubica segunda, detrás de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Estos resultados evidencian un desempeño destacado en publicación electrónica y buenas prácticas de comunicación científica en la web”, señaló dicho centro de estudios.
La PUCP afirmó que la finalidad del ranking es brindar un panorama actualizado sobre el rendimiento de las universidades en la web y que estos datos le permiten a cada institución evaluar sus políticas y prácticas en dicho ámbito para incrementar la visibilidad internacional de su producción científica y también de sus actividades académicas y de responsabilidad social, entre otras.
De acuerdo a Webometrics, en América Latina la mejor institución es la Universidad de Sao Paulo de Brasil, país que tiene 21 universidades en las primeras 40 posiciones. Luego le sigue México con cinco, Chile con cuatro y Argentina y Colombia con tres cada una. La PUCP es la única universidad del Perú ubicada dentro de ese rango.
Fuente: El Comercio