domingo, 6 de octubre de 2013

"Los que friegan suelos en Londres estudiaron con el modelo socialista"

El modelo universitario español es un horror. No hay ninguna universidad española entre las primeras 150 del mundo, y sólo 11 entre las 500, y eso es una anomalía", comenzó afirmando el exportavoz del Gobierno, Miguel Ángel Rodríguez, en su cara a cara ante Pablo Iglesias en laSexta Noche de este sábado 5 octubre 2013.
Rodríguez, que mantuvo un debate sobre el tenso arranque del curso estudiantil ante las huelgas persistentes y las protestas por los recortes en becas y ayudas a la, buscó causas políticas a este hecho y apuntó a sus rivales electorales, al afirmar que "la educación está en manos de los socialistas desde el año 85".
"Los que se van a fregar suelos en Londres han estudiado con el modelo socialista."
"La educación es un derecho, pero no es gratuito. Uno de cada cuatro alumnos fracasa y tenemos un 57% de paro juvenil."
 
Asegura que "el problema no es de presupuesto", ya que "nos gastamos todos los años 47.500 millones de años, tenemos una barbaridad de dinero y una barbaridad de personal para que los estudiantes se tengan que ir fuera".
"Es conveniente dar una oportunidad a esta nueva ley liberal y racional que aboga por el cuidado del profesorado, del alumno y del centro."
Y concluye señalando que "no entiendo por qué los que defendemos la universidad privada no somos demócratas" en una nueva acusación al pensamiento político de izquierdas y sus movimientos en los últimos tiempos.
ASÍ FUE EL DEBATE
Miguel Ángel Rodríguez considera que la reforma educativa es imprescindible. "La ley orgánica para mejorar la educación se hace imprescindible porque solo los socialistas han gobernado la educación en España desde 1985. Los resultados son catastróficos. Uno de cada cuatro alumnos en España no comprende lo que lee", sentencia el periodista y escritor. "Hay que cambiar todo, falla el sistema".
Por su parte, Pablo Iglesias arranca el debate felicitando a los estudiantes que han forzado un tenso inicio de curso, "si no fuera por ellos, no estaríamos aquí debatiendo. Había una pancarta que decía, los malos estudiantes bajan la cabeza, los buenos luchan", relata el profesor de Ciencias Políticas.
"Lo que dicen los informes educativos es que el sistema educativo en España está sub financiado. El PP lo que hace es reducir aún más la financiación enfrentándose a la comunidad educativa. Nadie ha conseguido unir como ellos a la comunidad educativa, incluida la casta conservadora de rectores, contra la reforma", reflexiona Iglesias.
Según Rodríguez, lo que propone la ‘Ley Wert' es racionalizar la enseñanza. "Lo que propone es que el profesorado salga adelante con nuevas propuestas. Se va a poder hacer proyectos pedagógicos. Esto es muy importante porque el profesor se va a desarrollar. Además, se propone para el alumnado que se pueda examinar si va bien o va mal".
El escritor ha asegurado que la pancarta de la que habla Iglesias era una muestra residual de 15 personas, pero Iglesias no considera que la reivindicación sea una nimiedad. "Yo estuve en la manifestación de Palma y había más de 100.000 personas, todo un pueblo contra la política educativa de Bauza".
Pablo Iglesias argumenta que en este país se "apuesta por las becas préstamo, haciendo que las empresas entren en la universidad. La deuda de los estudiantes con las universidades supera a la deuda de las tarjetas de crédito. Los demócratas no concebimos la educación como un servicio sino como un derecho. Los derechos se reciben y los servicios son privilegios de aquellos que pueden pagarlos, en eso quieren convertir la universidad". 
 

Los rectores denuncian que la Universidad retrocede 10 años por los recortes



Las universidades de la Comunidad han retrocedido diez años en cuestión de financiación a consecuencia de los recortes del Consell. Los 668 millones de euros presupuestados para este año, 2013, igualan los del año 2006, pero con el nivel de vida de 2004.
El dato, aportado ayer por el actual rector de la Universidad de Alicante, Manuel Palomar, en el contexto del primer debate Seu Oberta organizado por el diario El País y la sede Ciudad de la UA, contó con un contrapeso: la fórmula para salir de la crisis en la que coincidieron el resto de invitados al debate (cinco de lo seis rectores que han dirigido el campus alicantino ya que Martín Mateo no podía asistir): «innovación y capital humano», como precisó Salvador Ordóñez.
Partiendo de la reflexión común de que la universidad no es ningún oasis apuntada por Antonio Gil Olcina, y de que se ve afectada por los recortes, enfatizaron el error de la clase política que incide en «dañar» el proceso de formación de las futuras generaciones, como recalcó el decano de los rectores alicantinos.
En la misma línea, Jiménez Raneda puso el acento en la preocupación que le provoca «que no se diga que se va a recuperar el peso de la universidad, y soy pesimista en ese sentido», lamentó, en alusión a la proliferación de universidades privadas al amparo de los recortes en las públicas.
Otro modelo
Sentadas las bases de que la crisis actual es «coyuntural», Andrés Pedreño apuntó la necesidad de hacer comprender «especialmente a la clase política, que la salida de la crisis pasa por un nuevo modelo económico en el que es clave el papel de la universidad. Con 6 millones de parados insistió la universidad es clave para la empleabilidad y competitividad de todos los sectores si se concibe a largo plazo, al margen de recortes puntuales. Hay que pedir más eficiencia a la universidad concedió , pero la innovación tecnológica es fundamental para salir de la crisis».
«No se trata de quitar, sino de poner dinero», apostilló Ordoñez. «El coste real de la universidad no incrementa la deuda porque sus cifras de gasto son muy modestas», añadió. Raneda recordó que la contribución económica de las universidades arroja resultados «muy positivos, y no lo decimos nosotros porque estemos dentro, lo avalan todos los estudios».
Palomar concluyó que la situación financiera es «delicada y comprometida», y que incluso «se esperan más recortes», pero a cambio ofreció el compromiso de una mayor eficiencia. El propio Gil Olcina sentenció que las universidades tienen el «deber de atenuar los daños» de los recortes, para que «no afecte a la estructura docente e investigadora».
 

sábado, 5 de octubre de 2013

Cambios en la universidad ecuatoriana

MANUEL BURGA, HISTORIADOR. DOCENTE UNIVERSITARIO

EL 28 de setiembre, en Bogotá, en la reunión de instalación del Consejo Superior de la Universidad Andina Simón Bolívar, en la cual nos incorporamos nuevos consejeros, tuve la oportunidad de conocer al Dr. Ernesto Albán Gómez, que dejaba la presidencia de este consejo para volver a la docencia universitaria en Quito.
Es un abogado penalista ecuatoriano de prestigio, autor de importantes libros de su especialidad y animador de este consejo superior durante 21 años.
Me enteré de que había sido ministro de Educación de su país en 1983, durante el gobierno de Osvaldo Hurtado, y que desde entonces ha ocupado altos cargos en la universidad ecuatoriana.
Sin lugar a dudas, es un testigo de excepción de los cambios que han afectado a la educación superior ecuatoriana de las últimas dos décadas.
Quería conocer su opinión sobre lo que ocurre en la educación superior ecuatoriana a propósito de la Nueva Ley Orgánica de Educación Superior de octubre de 2010, que creó el Sistema Nacional de la Educación Superior de Ecuador.
Ahora existen el viceministerio de la Educación Superior, el Consejo de Educación Superior (CES) y el temido Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación (Ceaaces), que preside Francisco Cadena, un Ph.D –título académico equivalente a doctor– de la Politécnica de Cataluña, e integran otros cuatro Ph.D, uno de ellos es una brasileña especialista en administración.
 El conocimiento de estos cambios puede ser de gran utilidad para los interesados en el futuro de la universidad peruana.
Como se indica en su portal, “el Ceaaces es un organismo de derecho público, cuya finalidad esencial es el mejoramiento de la calidad académica y de gestión de las universidades, escuelas politécnicas e institutos superiores, técnicos y tecnológicos del país, a través de los procesos de autoevaluación institucional, evaluación externa y acreditación”.
La aplicación de sus normas llevó, hace poco, a suspender a 14 instituciones de educación superior que funcionaban sin respetar las normas de calidad exigidas por ese consejo.
Don Ernesto Albán me explicó, de manera muy breve, , que el gobierno de Rafael Correa, hacia 2009, ordenó hacer un diagnóstico de la universidad ecuatoriana y el resultado fue fatal: se concluyó que atravesaba una de sus peores crisis republicanas.
Entonces el gobierno, con el apoyo del Congreso de la República, a través del CES y el Ceaaces puso en marcha un proceso que puede terminar en la creación de un nuevo sistema de la universidad ecuatoriana.
Pero el gobierno de Correa no se ha limitado al cierre de universidades, medida que recibió el respaldo popular, sino que ha avanzado –se diría de manera sorprendente– en construir un nuevo sistema con cuatro universidades centrales: la Universidad de Educación (Cañar), para la que está invitando a profesores españoles. La Universidad Yachay, para la que también invitarán a científicos de diferentes países.
Asimismo, la Universidad de las Artes (en Guayaquil)y de la Amazonía, de carácter intercultural.
Nadie sabe lo que pasará en el futuro con esta propuesta del gobierno, pero se intuye muy fácilmente que esta es una enorme crítica a la universidad existente en este país.
El doctor Albán es bastante crítico de las formas actuales de intervención en la universidad. Los proyectos de maestría y doctorado, por ejemplo, deben ser aprobados por el CES, caso contrario no tienen validez en el país.
Me indicó, igualmente, que los miembros del Ceaaces intervienen directamente para evaluar los contenidos de estos programas y, muy a menudo, los detienen, apoyados en opiniones de especialistas contratados ad hoc.
El Ceaaces, por su parte, ha dado un plazo de cuatro años a los docentes universitarios para que se gradúen de doctores; de lo contrario, podrían perder sus categorías y hasta sus posiciones.
En la actualidad, solo el 20% de los docentes de las universidades son doctores. ¿Podrá el 80% restante graduarse en el plazo de cuatro años, es decir, hasta 2017?
La preocupación se veía en su rostro y en el de sus acompañantes, ya que si el CES ha podido suspender 14 universidades, todos opinaron que también podría hacer cumplir esta norma, lo que podría ser muy dramático para la universidad ecuatoriana.
La conclusión es evidente: todo sistema rector, regulador e intervencionista termina por despertar la preocupación y la resistencia de los universitarios.
Cuando puse a mi interlocutor ante la disyuntiva de un sistema con un CES como el ecuatoriano y una situación sin sistema, sin consejo, como en nuestro país, me indicó que lo sabio y adecuado es buscar el justo medio.
 
Fuente: El Peruano