viernes, 1 de noviembre de 2013

Multan a la UNI con más de S/.2 millones por construir 14 obras de forma ilegal


Municipalidad del Rímac paraliza las construcciones que no contaban con licencia. Además, universidad debe a la comuna 1 millón 751 mil soles por arbitrios

¡Informalidad total! La Municipalidad del Rímac multó y paralizó 14 obras dentro la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) debido a que no gestionó las licencias de construcción respectivas, por lo que dicha casa de estudios deberá pagar más de 2 millones de soles de multa.
En un recorrido por el campus de la universidad, diario16 comprobó que el municipio del Rímac impuso las multas y paralizó las obras que estaban avanzadas hasta en un 70%.
La gerente de Desarrollo Urbano de la Municipalidad del Rímac, Shirley Mozo, señaló que las obras que se estaban desarrollando en la UNI son consideradas “ilegales”, pues no cuentan con las licencias ni las medidas de prevención que se requieren.
Las multas ascienden a 164 mil soles por cada obra, que en total sumarían 2 millones 296 mil soles aproximadamente.
La municipalidad ha calculado que la UNI destinó unos 15 millones de soles para la construcción de bibliotecas, laboratorios, ampliación de facultades, entre otras edificaciones, que tendrían una dimensión total de 800 metros cuadrados.
También detectó que existen otros siete edificios, como el Centro de Recursos para el Aprendizaje e Investigación, que han sido inaugurados y que actualmente funcionan, pero que no adquirieron en su momento las licencias de construcción que les corresponde.
Las autoridades ediles señalan que la UNI ha reconocido su falta y que no se ha opuesto a las multas.
“Le notificamos una primera construcción y les expresamos a sus voceros que tenían que regularizar. Solo pasó un proyecto a la comisión especial que otorga las licencias. El resto no lo ha hecho”, sostuvo la gerente.

Gestionar licencias
El municipio del Rímac señala que las licencias de construcción son necesarias para tener un mayor control predial y por los impuestos. “Siendo un distrito carente de recursos, las viviendas que se construyen deben ser actualizadas con el pago de arbitrios, etc.”, explicó Shirley Mozo.
La UNI, al extender sus áreas construidas, deberá actualizar el pago de arbitrios y los predios.
Además se debe considerar las medidas de seguridad, porque las zonas de construcción están rodeadas de fierros, excavaciones profundas y vigas sueltas.
“No queremos perjudicar a la universidad, pero hasta que tramiten su regularización las obras han sido paralizadas. Sus representantes nos han pedido 15 días de plazo”, indicó la representante del municipio.

Dato:
Desde 2010, la Universidad Nacional de Ingeniería debe por arbitrios 1millón 751 mil soles aproximadamente

Fuente: Diairio 16

Altos sueldos de autoridades de Universidad Garcilaso serán investigados por el Congreso


Andina). La Comisión de Educación del Congreso recibió facultades de comisión investigadora del Pleno para indagar los altos sueldos que percibirían las principales autoridades y titulares de cargos directivos y de confianza en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
Investigaciones periodísticas y algunos legisladores han denunciado que Luis Cervantes Liñan, actual rector de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, estaría percibiendo un sueldo superior a los S/.2 millones mensuales.
La moción, aprobada por 53 votos, cero en contra y 18 abstenciones, fija un plazo de 120 días hábiles para llevar a cabo las investigaciones al respecto.
APOYO PARLAMENTARIO
El legislador Daniel Mora, presidente de la Comisión de Educación, dijo que la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, sin fines de lucro, se estaría beneficiando de la exoneración de todo tributo fiscal y de importación por parte del Estado, “perjudicando gravemente” el patrimonio de dicha casa de estudios y la situación de los estudiantes.
Yonhy Lescano (AP-FA) señaló a su vez que se debe investigar a fondo a dicha casa de estudios. “Si bien la referida universidad es privada, también es una asociación sin fines de lucro que percibe beneficios del Estado”, explicó.
Coincidieron a favor de la moción los parlamentarios Jorge Rimarachín y Mesías Guevara (ambos de AP-FP), quienes señalaron que se trata de una institución que recibe beneficios tributarios, y perjudica la asignación de recursos a los fines propios de un centro superior de estudios.
Similar posición manifestaron los parlamentarios Rubén Condori (NGP), Juan Pari (NGP) y Javier Velásquez Quesquén (CP), quienes señalaron que en una organización sin fines de lucro “no se puede distribuir el dinero de manera escandalosa”.
 
Fuente: El Comercio

Frente a una nueva ley universitaria

Por Salomón Lerner Febres
 
Resulta evidente que la institución universitaria constituye un elemento muy importante en la vida de la sociedad. Fruto de lo que una comunidad es y ha logrado, la universidad también ha de ser entendida como agente que plantea a la Nación nuevas metas por conquistar y prepara a los jóvenes para que asuman la tarea de seguir avanzando. Reflejo de una realidad pero al mismo tiempo acicate para el cambio, en el sentido de mejora, la relación entre Universidad y Sociedad es inextricable.
Ahora bien y precisamente en tanto que la sociedad peruana no ha enfrentado, de manera radical y auténtica, el acercarse a ella misma para así tener un honesto diagnóstico de su historia y su presencia en el mundo de hoy, la universidad también ha experimentado, esta ausencia de introspección sobre su pasado y su destino y se encuentra ahora en medio de una profunda crisis que se manifiesta de variadas formas.
En efecto, un primer fenómeno que podríamos anotar si nos acercamos, aun cuando sea de modo tímido, a la vida de las universidades en nuestra Nación es la ausencia, en muchas casas de estudios, de una clara percepción sobre ellas mismas. Y es posible hacer esta afirmación si es que prestamos atención a un fenómeno que se hace sentir en varias instituciones que llevan el nombre de universidades –y que ante la indiferencia del poder público entregan grados y títulos a nombre de la Nación–. Se trata del olvido, en ocasiones voluntario e interesado, de su propia naturaleza. No sucede otra cosa cuando algunas universidades de nuevo cuño relegando lo que se ofrece como su razón de ser y destino –el conocimiento– establecen como valor superior que las legitima y orienta aquel del lucro y el negocio. No se desea con lo mencionado denostar lo que puedan ser las actividades empresariales normales que buscan réditos materiales. Sí se quiere más bien expresar que constituye una maligna hipertrofia –permitida y alentada por el Estado– el que los principios pertinentes para el mercado hayan suplantado dentro de algunos centros de educación superior –que deben preservar, transmitir y crear el saber– los principios que legitiman social y éticamente su existencia y su conducta.
El mercado, la oferta, la demanda, la competitividad se han convertido dentro de muchas universidades y en muchos países en los conceptos clave para entender y hacer frente a los problemas de la formación académica. Vocación, calidad docente, investigación, madurez ética, construcción de ciudadanía pasan de esta suerte a ser temas de importancia secundaria y que bien pueden ser sacrificados por esta devoción que solo eleva preces al mercado y la ganancia. Si a lo dicho agregamos el declive que presentan en su nivel académico las Universidades Públicas: la ausencia de investigación; el magro presupuesto con que algunas de ellas trabajan; la existencia de “Universidades” en lugares insólitos y obedeciendo a la política menuda; la extendida desconfianza dentro de esas instituciones en los procesos que conducen a la “elección” de las más altas autoridades; la ausencia del diálogo tolerante y del espíritu crítico que arrastra a burdos fundamentalismos ideológicos, la conclusión aparece sin mayor esfuerzo: es necesario que haya una nueva ley en la que, respetando la autonomía académica responsable de las universidades, se asegure sin embargo en ellas el cumplimiento de niveles aceptables de calidad, se brinde una mirada vigilante al uso de los recursos que el Estado les brinda o al dinero que él deja de recibir por exoneraciones tributarias y se aliente la formación integral de los estudiantes.
Estos cuando ya sean profesionales formados podrán así ser ciudadanos cabales, con valores morales sólidamente establecidos y conscientes del deber que han contraído para con la universidad que los formó a la cual, en gesto de gratitud y solidaridad con los jóvenes que, como ellos en el pasado, se están allí formando deberían apoyar con parte de los ingresos que reciben debido a las actividades que no podrían desarrollar si no hubieran sido, en su momento, acogidos con seriedad y afecto por las casas en las que estudiaron.
 
Fuente: La Republica