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lunes, 10 de octubre de 2011

Las mejores universidades latinoamericanas

Por Andrés Oppenheimer
aoppenheimer@elnuevoherald.com

Un nuevo ranking de las mejores universidades de América Latina revela que Brasil ocupa el primer puesto en la región, con la mejor institución de altos estudios y 65 de las 200 mejor calificadas de Latinoamérica. Lo que es mas, el estudio sugiere que Brasil podría convertirse en “la próxima superpotencia universitaria”.

¿Pero es serio este ranking regional, o fue diseñado para producir titulares en la región en medio de una creciente competencia entre empresas que producen rankings de educación superior para promover sus servicios de consultoría? Antes de abordar ese tema, echemos un vistazo a los resultados del nuevo índice.

El nuevo ranking de universidades latinoamericanas QS, el primero de la empresa británica que abarca únicamente universidades de la región, califica a la Universidad de Sao Paulo, Brasil, como la número 1 de Latinoamérica, seguida por la Universidad Católica de Chile en el segundo puesto, la Universidad de Campiñas (Unicamp) de Brasil en el tercero, la Universidad de Chile en el cuarto, y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el quinto puesto.

La Universidad de Los Andes, de Colombia, ocupa el sexto lugar, el ITESM de México el séptimo, y la Universidad de Buenos Aires el octavo. En total, Brasil tiene 65 de las 200 mejores universidades que figuran en el ranking, seguido por México con 35, Chile y Argentina con 25 cada uno, Colombia con 21, Perú con 6 y Venezuela con 5.

Su propia lista

El ranking universitario latinoamericano QS se publica poco después de que un grupo de países latinoamericanos, fastidiados por la baja posición que sus universidades ocupaban en los rankings mundiales, anunciaron que elaborarían su propia lista de las mejores universidades con el auspicio de la Organización Educativa, Científica y Cultural de las Naciones Unidas (UNESCO).

En una entrevista telefónica, Danny Byrne, uno de los encargados del ranking regional del QS, me señaló que la inscripción universitaria de Brasil se ha triplicado en la última década, y que sus universidades tienen el mayor porcentaje de profesores con doctorados de la región.

Cuando le pregunté por la metodología de QS, Byrne me dijo que sus rankings le otorgan un 40 por ciento de valor a la reputación académica, 20 por ciento a la proporción de estudiantes por cada docente, 20 por ciento al número de veces que cada universidad es citada en las publicaciones científicas internacionales, 10 por ciento a las evaluaciones de los empresarios, y porcentajes menores al número de profesores internacionales y estudiantes extranjeros.

Mientras el ranking QS le da un mayor peso que otros a las evaluaciones de empleadores, otros rankings conocidos, como el del Suplemento de Educación Superior del Times, de Londres, y el ranking realizado por la Universidad Jiai Tong de Shangai, atribuyen mayor peso a la investigación y a las citas científicas en publicaciones internacionales, dijo Byrne.

El caso de Brasil

La mayoría de los expertos en educación coinciden en que Brasil se está moviendo rápidamente para mejorar sus estándares educativos. Pocas semanas atrás, el gobierno de Brasil anunció que enviará 100,000 estudiantes de ciencia e ingeniería a obtener grados avanzados en las mejores universidades del mundo, en un esfuerzo por ponerse a la altura de China e India.

Y el ministro de educación brasileño, Fernando Haddad, me dijo en una entrevista reciente que Brasil planea ampliar su año escolar de 200 a 220 días. En comparación, los años escolares de casi todos los países latinoamericanos son de 180 días, sin contar las huelgas docentes.

Mi opinión: El nuevo ranking latinoamericano de QS pinta un cuadro incompleto, porque no pone a las universidades de la región en un contexto mundial. El hecho es, lamentablemente, que ni siquiera la mejor universidad latinoamericana figura entre las mejores 100 del mundo en ningún ranking mundial de importancia, incluyendo el de QS.

En el ranking QS de las mejores universidades del mundo, publicado pocas semanas atrás, la Universidad de Sao Paulo —la No. 1 de Latinoamérica— ocupa el puesto 169. De manera semejante, el ranking del Suplemento de Educación superior del Times no incluye ninguna universidad latinoamericana entre las mejores 200 del mundo, y el de la Universidad de Shanghai sitúa a la Universidad de Sao Paulo en la categoría de las 100-150 mejores del mundo.

Por lo tanto, el nuevo ranking latinoamericano de QS no le hace ningún favor a América Latina. Me temo que podría alimentar la autocomplacencia. Brasil, como la octava economía más grande del mundo, tendría que tener universidades entre las primeras docenas de las mejores instituciones de educación superior del mundo.

En una economía global, las universidades latinoamericanas no deberían ser comparadas entre sí, sino con sus pares en China, Corea del Sur, Singapur y otros países cuyas universidades figuran entre las mejores 50 del mundo en todos los rankings. De otra manera, estarán compitiendo en un campeonato regional, corriendo el riesgo de quedarse cada vez más atrás de los mejores del mundo.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/#navlink=navbar


sábado, 3 de enero de 2009

"Estamos en medio de una gran revolución que está cambiando la sociedad"

ENTREVISTA: PERSPECTIVAS DE AÑO NUEVO ROSENTAL CALMON ALVES - Diario: El País

2009 será el año de la crisis. Para los españoles nacidos con Internet, incluso con el Mundial 82 de fútbol, será la primera gran crisis económica que sufran. Es decir, algo inédito; más aún si se hace caso de los que dicen que es la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. Cuando se salga de ésta, el tocho, el ladrillo, ya no será la varita mágica de la economía española. Eso parece seguro. Habrá que inventarse otra. Todo apunta a que la herramienta principal para salir del agujero será la ciencia y la tecnología. Quien vaya por delante en estos campos, lo irá en todos. Ciberp@ís quiso consultar a algunos gurús y ejecutivos vinculados a la tecnología y a la sociedad de la información para que dieran su opinión sobre lo que está pasando y lo que puede que pase.

1. Estamos en medio de una gran revolución que está cambiando la economía, la política, la sociedad mucho más de lo que parece. La tecnologia digital ofrece muchas oportunidades para cortar costos, convertir los procesos del trabajo más eficientes y más baratos. En momentos de crisis, es hora de ver lo que hacemos, por qué lo hacemos así y qué podemos cambiar con la adopción de la tecnología. Esta puede ser una puerta de salida de la crisis o por lo menos de aliviar sus efectos. La cuestión es ver lo que está cambiando debido a las nuevas tecnologías y cómo sacar ventaja.

2. La brecha digital se va estrechando con o sin crisis. Ya hay algunos países con más acceso a Internet por el móvil que por las computadoras, más caras y complicadas. La brecha digital se está estrechando principalmente por la increíble velocidad con que los móviles se extienden por el mundo. Son sofisticadas computadoras en miniatura. Aun así, es necesario que la alfabetizacion digital se implante en las escuelas y en el trabajo.

3. Los americanos se obsesionan con cuál será la próxima gran cosa, the next big thing. Y yo siempre les digo que es lo que ya tienen en su bolsillo: el móvil. Las nuevas generaciones de teléfonos son computadoras cada vez más sofisticadas, más multitarea, verdaderas centrales multimedia que permite una conectividad permanente y ubiqua. Eso esta dando poder al ser humano de una manera extraordinaria, a través del crecimiento exponencial de redes a las que estamos todos conectados a cualquier hora, desde cualquier lugar. Creo que en términos de tecnologías específicas, podemos esperar grandes avances en los próximos años en portátiles multitarea, en la robótica y en la sustitución del petróleo y otras fuentes no renovables de energía.

4. La crisis va a empujar la adopción de tecnología para tornar los procesos más eficientes tanto en la industria, como en nuestra vida cotidiana. La crisis crea incentivos para que eso ocurra de forma más accelerada que si estuviéramos navegando por aguas tranquilas. Cuando regresemos a aguas tranquilas, seremos navegadores más adiestrados, más produtivos, más eficientes. Y sin marcha atrás.

ROSENTAL CALMON ALVES
Rosental Calmon (Río de Janeiro, 1951) es profesor de periodismo en la Universidad de Texas (EE UU), en Austin. Allí dirige la cátedra Knight Periodismo de las Américas.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La Navidad que nos regalamos

Por Marco Rascón

Antes, el tiempo entre una Navidad y otra era muy largo. En estos tiempos de velocidad de acontecimientos se suceden unas a otras las hojas del calendario que vuelan, acumulando dificultades para asimilar lo que nos pasa.
Las Navidades, con el consiguiente fin de año y sus saldos, hacen florecer nuestro apego al existencialismo, donde somos con nuestros actos los constructores de nuestro destino. Confundiendo la obra individual con el acontecer colectivo, hemos sembrado una realidad sombría, donde lo racional está ligado a la crisis, la catástrofe, el escepticismo, la espera de algo que destruya toda la tristeza que hemos construido, juntos y por separado.
¿Dónde estábamos hace un año? ¿Quiénes están y quiénes se fueron? ¿Cuántas cenizas tenemos en las manos y cuántas flores llevamos en los últimos 365 días?
De niños poníamos un zapato en el árbol para que amaneciera con dulces; hoy un zapato, dignificando a un pueblo invadido, vuela contra la cabeza del jefe del imperio que dijo que llegó para salvarlos y les destruyó el país como ninguna peste y mal habían hecho a lo largo de siglos. Cerca de ahí dicen que nació Jesús el de Nazaret y luego de 2008 años es peor, mucho peor, el imperio estadunidense que el romano que crucificó al nazareno.
Hoy los templos están llenos de fariseos, como en ningún otro tiempo. Los poderes se lavan las manos, mientras ruedan cabezas y cifras que vemos lejanas, aunque sean en nuestro propio país, que cada vez desconocemos más. Cada año nos hemos acostumbrado a hacer el balance cuantificando pérdidas. Este 2008 que se va fue muy rico en ellas y hasta surgieron y transformaron movimientos políticos en nuevas religiones que no sólo anuncian, sino esperan con gozo las catástrofes. En las crisis económicas del mundo muchos han perdido, pero otros han ganado, pues la misma riqueza y su valor van de unas manos a otras, y se concentran mientras las pérdidas se expanden.
Ésta es una Navidad especial porque todos esperamos un año peor que el que se va. La “esperanza”, ese motorcito subjetivo y religioso que nos hace esperar mejorías sin hacer nada al respecto, que se piensa que nos traerá algo bueno sólo creyendo en ella, ahora está desacreditada. Se ha roto el dique y viene bajando la fuerza del despido, la bancarrota, la incertidumbre, y nada más nos queda agarrarnos de una piedra.
Los que se dicen revolucionarios han dejado de pensar en actuar y proponen resistir a la velocidad y cantidad de acontecimientos. Esto nos hará un poco cínicos el año próximo, pues todo mal tendrá una justificación y la cultura de la bancarrota se extenderá.
Dicen que el gobierno más difícil es el de uno mismo. Derrotar a nuestras propias debilidades es una frase fácil de entender, pero muy difícil de practicar en un mundo que se desorganiza y nos hace pensar y actuar espontáneamente frente a cada problema.
En esta Navidad es muy difícil enfrentarnos a reconocer errores, por lo que la mejor pomada es la soberbia para no reconocer el naufragio. Una buena dosis de acusación de nuestros problemas a otros alivia un poco el dolor, aunque al mismo tiempo lo acrecienta y amplía su espectro, frente a una realidad que nos golpea.
Estamos llenos de pérdidas: varios y varias se fueron como marinos y ya no regresarán, y si lo hacen, no serán lo mismo. Lo que queda es nostalgia, vacío, ausencia y regresar a ver hacia la tierra. El saudade portugués se universaliza ante las pérdidas de este año y las que vienen.
El país entero nos hemos regalado el desastre que tapamos con cemento por todas partes y mientras tapamos un hoyo en el ánimo abrimos cinco más, más grandes y escandalosos. Tanta obra superflua nos ha hecho ir perdiendo la memoria de lo que éramos y ahora somos un bosque con árboles sin raíces, sostenidos por las sombras de unos y otros.
¡Qué Navidad! Con una agonía de siete días de administración del pesimismo, esperando las catástrofes del año próximo, sus cifras de muerte, sus investigaciones policiales, los discursos, decapitados, los nuevos escándalos, la competencia electoral en los televisores, las llamadas de los bancos a que les pagues, el desempleo, los embotellamientos, los incendios, las inundaciones, los frentes y coaliciones, los zapatos en el aire, los accidentes y sus peritajes, la abundancia de mentiras y la competencia sobre quién es peor.
¿Cómo será la próxima Navidad? Ojalá nos regalemos algo distinto.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Los subsidios a los ricos en Latinoamérica

La reciente columna de Andrés Oppenheimer titulada "Los subsidios a los ricos en Latinoamérica", no deja de ser provocadora pero a la vez realista sobre la equivocada política subsidiaria en nuestros países latinoamericanos.

Los invitamos a leer la opinión completa que desarrolla Oppenheimer en:
http://www.elnuevoherald.com/172/story/337656.html

jueves, 13 de noviembre de 2008

Memo al presidente electo Barack Obama

Felicitaciones por su historica victoria electoral, presidente electo Barack Obama. Ahora que ya está armando su gabinete y estudiando como resolver la crisis económica, permítame hacerle algunas sugerencias en un área que requerirá su atención mucho antes de lo que usted se imagina: Latinoamérica y el Caribe.Está claro que, ante la enormidad de desafíos que hay en el plano interno, América Latina no estará en su lista de prioridades.Pero una de las primeras cumbres internacionales a las que deberá asistir será la Cumbre de las Américas, de 34 países, que se celebrará entre el 17 y 19 de abril en Trinidad y Tobago. No tendrá más remedio que prepararse con tiempo para el encuentro, y llegar a la cumbre con una nueva agenda de Estados Unidos para la región.Y también está claro que Latinoamérica nunca ha sido su punto fuerte. Como me dijo usted mismo la primera vez que lo entrevisté, en el 2007, nunca ha visitado la región. Y cuando le pregunté en esa entrevista cuáles eran los tres presidentes latinoamericanos que más respetaba, se quedó petrificado, y no pudo recordar el nombre de ninguno de ellos. (Para ser justo, debo agregar que cuando lo entrevisté más recientemente usted mencionó a varios mandatarios regionales por su nombre.)Así que permítame darle algunas sugerencias que pueden ayudarlo a cumplir su promesa electoral de renovar el liderazgo de Estados Unidos en las Américas.En primer lugar, sea usted mismo. No pose para los fotógrafos con un sombrero mexicano, como sus predecesores. Tiene usted una oportunidad tremenda para ganarse la simpatía de la región por el hecho de ser el primer presidente negro del país, por haber crecido en parte en el extranjero, y --quizás lo más importante de todo-- por haberse opuesto a la guerra de Irak desde el primer día.